El hincha de Gimnasia ya se acostumbró, y él también. Sin embargo el presente de Omar Pouso no deja de ser llamativo, condenado a ocupar un lugar en el banco de los relevos sea quien sea el que salte al terreno de juego para jugar en su posición.
El volante central ya había pasado el año pasado de ser titular a convertirse en suplente de Roberto Brum primero y de Fabián Rinaudo después, pero el inicio de este torneo lo vio quedar todavía más relegado en la consideración de Pedro Troglio.
Sin Fito y sin su compatriota, Pouso parecía número puesto para arrancar el torneo. Pero no. El DT optó por Luciano Perdomo, volante de la Reserva, quien ahora también está por encima del número 41, ese que tan importante fue en el ascenso de 2013.
Incluso, a la hora de aguantar el resultado ante Patronato, Troglio tampoco lo tuvo en cuenta para aportar a la causa, y con Franco Niell lesionado el que entró para aguantar fue Ezequiel Bonifacio. Está claro que el uruguayo no tiene lugar, y por estas horas la pregunta es qué lo motiva a seguir.

