A cinco días del partido de ida frente a Flamengo por la Copa Libertadores, Estudiantes sufrió un duro golpe en el fondo: Leandro González Pirez debió salir a los 11 minutos del primer tiempo frente a River producto de una molestia muscular derivada de un choque con Maximiliano Salas. Y, así, genera dudas sobre su participación en la ida de la Copa Libertadores.
El lenguaje gestual de González Pirez demostró que ese dolor que sintió en el isquiotibial derecho puede generarle un dolor de cabeza a Estudiantes de La Plata: el Cabezón revoleó una botellita, se mordió la remera y luego pateó un cartel para descargar la bronca por esa jugada desafortunada que lo terminó sacando de la cancha antes de tiempo.
Una acción defensiva en la que González Pirez fue a buscar una pelota que iba dirigida a Salas, quien con mayor potencia física logró desestabilizarlo. Aun cuando el zaguero logró despejar la pelota, producto de ese esfuerzo sintió la molestia. Automáticamente quedó tendido, masticando bronca. Y luego de ser revisado por los médicos, fue retirado del terreno de juego.
Santiago Núñez fue el encargado de relevar a Pirez, a quien probablemente le realicen estudios por imágenes para verificar el grado de la lesión. Aunque por la cercanía del encuentro ante los brasileños (el jueves a las 21.30 en Río de Janeiro) es probable que su presencia quede descartada.


