Fue un debut perfecto para Argentina en la Copa del Mundo. El equipo de Lionel Scaloni le ganó 3 a 0 a Argelia con tres goles de Lionel Messi, la gran figura del partido. El equipo nacional fue superior de principio a fin y encontró en su capitán la llave para marcar la diferencia exacta entre un equipo y otro.
El primer tiempo tuvo un arranque frenético. Un gol (bien) anulado por lado y un bombazo de Messi para plasmar la superioridad argentina en los primeros 20.
Con Messi on fire, con De Paul en modo mundial y los aciertos de Montiel, el equipo argentino demostró estar vigente para defender el título mundial. El crecimiento en la mitad de la cancha se edificó en base a toques cortos para ganar volumen de juego, que le dieron a las Selección tranquilidad para manejar el resultado y, por consiguiente, el partido.
Argelia fue superado y, apenas en la segunda mitad del primer tiempo logró equilibrar un poco. Sin profundidad, manejó la pelota y se acercó tímidamente al arco de Dibu Martínez, apenas un espectador de lujo.

Acaso los niveles de Cuti y Lautaro dejaron un signo de interrogación pensando en el futuro. El central por su inactividad y el delantero por lo errático de sus participaciones.
En la segunda parte, las diferencias se acentuaron. Argentina manejó mucho mejor el partido, tuvo espacios y mucho recambio. Así fue que después de una escapada por la izquierda, Mac Allister probó de media distancia y el arquero, Zidane, dio un rebote largo para que Messi toque, suevamente, para marcar el 2 a 0.
De allí en más, la Selección marcó diferencias. En cada avance pudo haber llegado un gol extra y decorar un resultado ya sentenciado en la primera mitad. De hecho, el tercero no tardó en llegar y fue, otra vez, obra del capitán para iniciar el mundial con un inolvidable hattrick.
Argentina ganó, cumplió y demostró estar más vigente que nunca para soñar con el bicampeonato.

