La derrota ante Vélez, con una actuación floja y sin respuestas, dejó heridas abiertas en el Mundo Boca. No solo por el resultado, sino también por el contexto: en el banco rival estuvo Guillermo Barros Schelotto, un nombre que inevitablemente remueve recuerdos y comparaciones.
El presente del Xeneize explica buena parte del malestar. Un equipo plagado de lesionados, un mercado de pases desordenado y todavía abierto, y la decisión de sostener a Claudio Úbeda tras el fallecimiento de Miguel Russo conforman un combo explosivo. El “Sifón” quedó rápidamente en el ojo de la tormenta, y los hinchas empiezan a preguntarse si está a la altura de un club como Boca.
En medio de ese clima aparece Ascacibar. El ex volante de Estudiantes fue uno de los jugadores más señalados, con comentarios duros en redes sociales que reflejan el fastidio general. El principal reclamo pasa por la falta de claridad sobre su función en el equipo, y algunos incluso van más allá: cuestionan si la compra del futbolista fue realmente acertada.
Más allá de la bronca lógica por la derrota, el mensaje es claro: los hinchas de Boca hoy dudan de Ascacibar. Aquel recibimiento con los brazos abiertos empieza a quedar atrás y el Ruso sabe que deberá elevar notablemente su nivel si quiere revertir la mirada crítica y construir en Boca algo parecido a la identificación que supo lograr en Estudiantes.

