Iban 20 minutos del segundo tiempo y entró con marcado entusiasmo para reemplazar a Claudio Spinelli. Era el año 2019 y Gimnasia no estaba bien. El hombre en cuestión ya había concentrado ante Defensa y Justicia por Copa Argentina, luego de realizar toda la pretemporada con el plantel de Primera. Previamente, en 2016, el entrenador de aquella tarde, Hernán Darío Ortíz, lo había hecho debutar en Sexta.
Pero por esas cosas del destino, Khalil Caraballo, un delantero categoría 1999 que nació hace 26 años en La Dulce, un pequeño pueblo cerca de Necochea, fue un eslabón determinante en la historia moderna de Gimnasia.
Suecede que el pibe, que por entonces tenía apenas 19 años, fue a disputar una pelota con Morales, arquero de Argentinos Juniors y pegó un tremendo patadón que le costó la roja. Apenas duró siete minutos en cancha y fue una muestra más del descontrol que era Gimnasia.
Aquella tarde en La Paternal, el equipo perdió el partido y a su entrenador. Las derrotas en fila apuraron los trámites y se puso sobre la mesa, entre otros, el nombre de Diego Maradona, la patriada que se jugó el Lobo y terminó siendo uno de los momentos más importantes de su historia.
Khalil Caraballo, una patada y el relanzamiento de su carrera
Después de aquella fatídica jugada poco se supo de su carrera. Salió a Juventud Unida, se fue a jugar a Guillermo Brown de Puerto Madryn, donde convirtió varios goles de a poco su carrera empezó a encarrilarse.
Pudo jugar en San Martín de Burzaco, en Colón de Chivilcoy y se estableció en el club Ciudad de Bolívar, donde es pieza clave. Lleva convertidos 20 goles en más de 80 partidos y sueña con poner a su equipo en un lugar de privilegio.

