La bronca de los hinchas de Estudiantes por las plateas agotadas en cuestión de minutos y la aparición casi inmediata de localidades en la reventa puso bajo la lupa el sistema de venta de entradas para la final de la Copa Libertadores. Detrás de una situación que generó indignación entre los simpatizantes albirrojos, hay un mecanismo de distribución que va más allá de la venta abierta al público y que ayuda a explicar por qué no todos los tickets disponibles llegan necesariamente a las manos de los hinchas.
De acuerdo con la información reconstruida sobre el proceso, en esta primera instancia se comercializaron 2.000 plateas para Estudiantes, otras 2.000 para Palmeiras y 500 para el público neutral. El argumento que sostiene la CONMEBOL para organizar la distribución de esta manera es evitar que los revendedores puedan concentrar una gran cantidad de localidades mediante la compra masiva. Sin embargo, la velocidad con la que se agotaron las plateas y su posterior aparición en la reventa alimentaron las dudas y el malestar de los hinchas, que no encontraron respuestas en el mecanismo de venta.

El punto central para entender lo sucedido es que las 10.000 plateas previstas para la venta de cada finalista no significan que todas vayan a ponerse a disposición del público general. Existe un circuito institucional de distribución que contempla a distintos actores, entre ellos tenedores de derechos y sectores vinculados a la política local, dentro de un protocolo que funciona en la práctica, aunque no se presente públicamente como un esquema oficial de asignación. Ese mecanismo ayuda a explicar por qué el número de localidades que finalmente llegan a la venta abierta puede ser considerablemente menor al que los hinchas imaginan.
En ese contexto, los simpatizantes de Estudiantes tendrán una nueva oportunidad el viernes, cuando se pongan a la venta las entradas generales, con un sistema de prioridad por ranking para los socios del club. Además, el 10 de noviembre se habilitará un remanente de localidades. Sin embargo, eso no significa que ese día vayan a aparecer automáticamente otras 8.000 plateas para Estudiantes, como podría suponerse al comparar el cupo de 10.000 con las 2.000 comercializadas inicialmente. La cantidad que quede disponible dependerá de cómo se complete el proceso de distribución y de las localidades que efectivamente se liberen para esa instancia.

La limitada explicación del club
Desde Estudiantes, la explicación dirigencial apunta a que la organización de la venta y la distribución de las entradas corresponden a la CONMEBOL. Por esa razón, el club sostiene que no tiene capacidad para modificar las condiciones de comercialización ni para intervenir directamente en el reparto establecido por la entidad sudamericana, más allá de la venta por ranking que se hará de las entradas generales.
Así, la polémica por las entradas para la final expone dos realidades que chocan entre sí: la expectativa de miles de hinchas que quieren acompañar al Pincha en el partido más importante del año y un sistema de distribución en el que la venta abierta es apenas una parte del proceso. La pregunta que queda abierta no es solamente cuántas entradas restan vender, sino cuántas de las localidades previstas para cada finalista estarán realmente al alcance de sus socios.


