Gimnasia hizo lo que tenía que hacer. Independientemente de los otros resultados, el equipo de Ariel Pereyra necesitaba dejar los tres puntos en casa buscando mantener la racha, seguir sumando en la tabla anual pensando en la clasificación a las copas internacionales y, además, llegar al cruce de octavos de final del Torneo Apertura con el mismo envión.
Con el 2-0 ante el Bicho, el Tripero logró todo eso. Volvió a ganar, alcanzó las 26 unidades en el primer semestre y actualmente está en la 10° ubicación de la anual, con los mismos puntos que Belgrano y Talleres, quienes con mejor diferencia de gol serían los últimos que hoy por hoy estarían sacando el boleto a la Copa Sudamericana cuando resta un semestre más por jugarse.

Lo dicho representa un gran paso adelante para un grupo que semanas atrás se quedó sin entrenador, y que no encontraba el ritmo futbolístico. A punto tal que incluso generaba dudas en cuanto a una posible clasificación entre los ocho de su zona. Lo concreto es que todo aquello quedó atrás y lo que ahora reina en el Tripero es la ilusión.
Tal es así que los jugadores le dieron rienda suelta al festejo puertas adentro del vestuario. Con los habituales cánticos y la alegría que representan las seis victorias al hilo entre torneo y Copa Argentina y el momento del 11, el Lobo espera ahora por la definición en cuanto a su rival. Será muy probablemente el Vélez del Mellizo o Boca, con lo que ello representa.
Lo importante para Gimnasia es que el grupo está con el ánimo por las nubes y siente que tiene lo necesario para pelearle de igual a igual a cualquiera. Los números y el rendimiento con el Pata al frente así lo indican. Mientras tanto, nadie le quita la ilusión ni a los jugadores ni a los fanáticos del Mens Sana.

