Que el fútbol tiene otra esencia, no hay dudas. Que los jugadores de otros tiempos tenían un mayor tiempo de permanencia en sus equipos y un mayor arraigo con los clubes en los que jugaban, también es una gran verdad. Hoy, encontrar futbolistas que vistan una sola camiseta, como el caso de Miguel Russo en Estudiantes o Ricardo Bochini en Independiente es casi imposible. Y el video que se hizo viral de un futbolista de esa época, como Enzo Trossero, también refleja el cambio de época.
¿De quién se trata? De Enzo Trossero. Gloria de Independiente, fue campeón de América y del mundo con ese club en 1984. Además, fue parte de los tremendos duelos con el Estudiantes del 82/83 (y hasta de las producciones emblemáticas de El Gráfico por la final del Nacional 83), por los cuales se había generado un rivalidad muy acérrima entre ambas instituciones.

Lo curioso es que Trossero también fue parte de la historia de Estudiantes. Porque se retiró en el Pincha, en 1989. Pero también, porque fue entrenador del equipo en una de las épocas más difíciles del club, siendo parte de la campaña que terminó en descenso en 1994 (se fue antes).

Como fuera, la historia igual lo identifica con Independiente por los títulos ganados en ese club (nada menos que una Libertadores y una Intercontinental) y también por los tres campeonatos locales obtenidos. Fue, en definitiva, uno de los mejores zagueros de ese club y del fútbol argentino todo, convocado por Menotti para el Mundial de 1982 y por Bilardo para la Copa América 1983 (no llegó a ser citado a México 86, aunque sí disputó las Eliminatorias).
Justamente en la cancha de Independiente se dio este video que lo hizo viral. En una entrevista, Trossero reconoció que se había quedado sin camisetas de su época en el Rojo. Y unos hinchas, tras escucharlo, se acercaron para regalarle una de sus tiempos de gloria en la institución: la 6, toda roja, que es una reliquia para cualquier hincha de ese equipo.
La reacción de Trossero, un defensor durísimo, de gran personalidad y con mucha valentía para jugar, conmovió a todos: inmediatamente, se quebró al recibir al regalo y confesó: “La voy a poner en un cuadro. Porque aunque te parezca mentira, es la única que tengo”, dijo entre lágrimas.
En tiempos en los que las camisetas se intercambian como si nada, que un jugador que marcó su época se emocione así por su propia camiseta, refleja la nostalgia de un tiempo en el que el fútbol era mucho más sentimental.

