Con mucho trabajo, sufrimiento y también polémicas Francia consiguió arrancar con el pie derecho en una nueva edición mundialista. Fue con un ajustado triunfo por 2 a 1 sobre un duro seleccionado de Australia, en el primer partido correspondiente al Grupo C.
En la primera parte el protagonismo le pesó bastante a les Bleus, que no pudieron generar prácticamente ninguna ocasión clara de peligro ante una defensa cerrada y apretada de los oceánicos, que de contragolpe amagaron en más de una oportunidad.

Cuando ninguno encontraba los caminos al gol, Francia encontró la ventaja con un penal polémico: el árbitro recurrió al VAR y cobró una falta dudosa que Antoine Griezmann cambió por gol. La ventaja, igual, les duró poco: cuatro minutos después Mile Jedinak empató también de penal.
Después del empate los galos se cayeron un poco, y casi no le llevaron peligro a Mathew Ryan. Sin embargo, a nueve del final, Paul Pogba remató y batió al arquero con un desvío en el camino y con la ayuda del sistema de asistencia en la línea de gol. De ahí en más Australia no tuvo respuestas, y Francia pudo festejar.


