“¿Un préstamo? Si llegan a ofrecer un préstamo no lo analizamos. Ni en pedo”. La frase, tajante, resume el clima que se vive en La Plata tras la frustrada salida del colombiano. La bronca no es con el jugador —que ya trabaja en City Bell y avanza en una mejora y extensión de contrato— sino con el Xeneize, en una novela que sumó capítulos inesperados en cuestión de horas.
Estudiantes se enteró que la historia empezaba a caerse el lunes al mediodía. Las diferencias entre Boca y el DIM trabaron la operación y el representante de Cetré, Giancarlo Uda, ni siquiera viajó al país. Puertas adentro, el mensaje fue claro: “Como están las cosas, mañana entrena en City Bell”. Mientras en Buenos Aires el tema recién explotaba en los medios, el futbolista ya sabía que debía ponerse a disposición para el clásico del domingo.

La revisión que no fue y el malestar por la rodilla
El punto de quiebre llegó cuando, casi en simultáneo, varios programas deportivos porteños instalaron la versión de una supuesta revisión médica reservada y un problema en la rodilla que habría frenado la operación. En el Pincha lo tomaron como una señal de alarma. No solo porque esa instancia nunca se confirmó oficialmente, sino porque volvía a ponerse en duda la condición física de un jugador que está apto y fue determinante en los últimos títulos del club.

Ahí fue cuando la dirigencia decidió bajarse definitivamente de cualquier alternativa. Más aún cuando comenzó a circular la posibilidad de que Boca avanzara por un préstamo. La respuesta fue inmediata y contundente: no había margen para analizarlo.
“Se lo dicen a los periodistas, pero después no mandan nada formal”, deslizan desde el entorno albirrojo. Al momento de cerrarse esta edición, la oferta oficial de préstamo nunca llegó a las oficinas del club.
Cetré se queda y el vínculo quedó tocado
Más allá del ruido externo, Estudiantes ya tomó una decisión: Cetré se queda, al menos hasta junio, salvo un giro inesperado. El delantero volvió a entrenarse con normalidad y el foco está puesto en el clásico y en el arranque de temporada.
Sin embargo, la relación entre el Pincha y el Xeneize quedó, una vez más, marcada por la desconfianza. En La Plata sienten que se expuso innecesariamente al jugador y que se intentó instalar una versión que no se condice con la realidad médica.
La novela Cetré terminó sin firma ni revisión, pero dejó algo claro: la tensión entre Estudiantes y Boca sumó un nuevo capítulo.

