El 0-0 puede resultar insuficiente si se lo observa únicamente desde el resultado. Pero cuando el análisis se corre hacia el rendimiento, aparecen argumentos que explican por qué Estudiantes terminó la ida ante Flamengo con la serie abierta y con dos de sus futbolistas entre los destacados de la semana. Ezequiel Piovi y Santiago Núñez fueron elegidos dentro del equipo ideal después de una semifinal de Copa Libertadores en la que el Pincha consiguió sostener al conjunto brasileño en UNO y llevar la definición al Maracaná.
No se trata únicamente de una distinción estadística. Tanto Piovi como Núñez representaron dos de los principales argumentos con los que Estudiantes consiguió evitar que Flamengo transformara su jerarquía individual en una diferencia concreta. Y el dato adquiere todavía más dimensión al observar el resto del equipo seleccionado: cuatro jugadores de Flamengo también fueron incluidos: Agustín Rossi, Lucas Paquetá, Leo Ortiz y Jorge Carrascal, una muestra del nivel que tuvo un partido mucho más exigente de lo que su marcador puede sugerir.
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En Santiago Núñez, la explicación estuvo principalmente en la solidez. El defensor terminó con 79% de precisión en campo propio, ganó sus tres duelos terrestres y tres de cuatro disputas, además de sumar una intercepción, seis despejes, un tiro bloqueado y tres recuperaciones. Números que reflejan algo que fue incluso más importante que la estadística: sostuvo la concentración durante los momentos en los que Flamengo intentó acelerar y le dio continuidad a una última línea que casi no concedió ventajas.
Lo de Ezequiel Piovi pasó por otra zona, aunque tuvo una incidencia semejante. El volante terminó con 80% de precisión en los pases, ganó tres de siete duelos, se impuso en el único aéreo que disputó, agregó dos intercepciones y dos despejes, pero sobresalió principalmente por un registro extraordinario: 15 recuperaciones de pelota y apenas dos faltas cometidas. Una cifra que sintetiza su influencia en la mitad de la cancha y explica por qué Estudiantes logró incomodar los circuitos de Flamengo.
Ahí aparece acaso el dato más valioso que dejó la ida. Estudiantes no consiguió construir una ventaja para viajar a Brasil, pero tampoco permitió que Flamengo se llevara una propia. La serie quedó reducida a 90 minutos en el Maracaná, escenario en el que cualquier error tendrá un costo superior y en el que el equipo deberá repetir, como mínimo, el nivel de concentración mostrado en La Plata.
Porque si algo confirmó ese equipo ideal de la semana es que el empate no fue producto únicamente de resistir. Hubo rendimientos capaces de competir individualmente contra futbolistas de enorme jerarquía. Piovi y Núñez fueron la representación más evidente. Ahora quedará la parte más difícil: conseguir que esa actuación deje de ser solamente reconocida y termine transformándose, en Río de Janeiro, en una clasificación a la final de la Copa Libertadores.


