Independiente Rivadavia, Estudiantes y Boca terminaron como los tres equipos con más puntos de la tabla anual, pero ninguno logró sobrevivir al primer cruce mata-mata. Una muestra más de que en el fútbol argentino los playoffs se juegan como un torneo aparte.
La sorpresa más grande la protagonizó Independiente Rivadavia. El equipo mendocino había sido el mejor de todos en la tabla general con 34 puntos y una campaña impresionante, pero quedó eliminado ante Unión en uno de los batacazos de los octavos de final.

Tampoco pudo avanzar Estudiantes, que había terminado segundo en la anual y llegaba como uno de los candidatos. El Pincha cayó frente a Racing y se despidió antes de tiempo.
El tercero en la clasificación general era Boca Juniors, otro de los favoritos. Sin embargo, el equipo de la Ribera tampoco logró imponer la lógica y quedó afuera frente a Huracán.

Así, los tres mejores equipos de la fase regular quedaron eliminados en el primer cruce decisivo. Una rareza que vuelve a confirmar algo que en el fútbol argentino parece repetirse cada torneo: los playoffs son otra historia. Ahí pesan el momento, la eficacia y hasta el detalle más mínimo. La tabla sirve para ilusionarse; después, empieza otro campeonato.

