El fútbol trasciende absolutamente todo. Y si encima ese sentimiento resulta compartido con la familia, aún más. Una nueva muestra de ello se vivió el pasado viernes en el Juan Carmelo Zerillo, en lo que fue la gran victoria de Gimnasia por 2 a 0 ante Sarmiento de Junín por la fecha 14 del Torneo Clausura. Y es que allí, entre los miles de hinchas del Tripero, estaban Giulano y su padre Pablo, quienes pudieron cumplir el sueño de ver al Lobo juntos por primera ocasión.
Oriundos de Ezpeleta, recorrieron los más de 30 kilómetros que separan su actual vivienda del estadio del Bosque, para así vivir el cruce de los Ariel Pereyra ante los de Facundo Sava por el certamen doméstico. Y el 11 del Mens Sana no los defraudó. Goles de Nacho Fernández y de Franco Torres para un triunfo sólido y para una primera vez compartida que ninguno de los dos olvidará por el resto de sus vidas.
“Vivimos en Ezpeleta. Hinchas del Lobo, fanáticos. Hace un montón que no venía a la cancha. Para él es la primera vez. Vinimos a las 15:30 (el encuentro comenzó a las 18) re manijas para el Lobo”, indicó Pablo, visiblemente emocionado. Al momento de describir la importancia del Tripero, remarcó: “Mi vida. Es mi vida entera”, llegó a decir antes de la emoción y de fundirse en un abrazo con su hijo a metros del estadio.
Ya en el recorrido rumbo a la entrada, recordó lo que hace bastante tiempo atrás era una rutina, pero con su abuelo. “De chiquito venía con mi abuelo acá. En este sector estaban las canchas de bochas”, describió con la emoción a flor de piel. En tanto que en el caso de Giulano, una vez instalado dentro del estadio, sostuvo en cuanto a la oportunidad: “Me emociona mucho. Me aguanto las ganas de llorar porque no me gusta mostrarlo, pero es el mejor regalo del mundo. Y más con mi viejo. Es mi sueño de chiquito”, cerró.


