La primera impresión es que el Clásico Platense planteará el domingo un escenario inesperado. Y si de los técnicos se trata, todavía más. Que Eduardo Domínguez llegue al Bosque en un momento de crisis futbolística cuando desde comienzos de año es un DT que administra riquezas, nadie podía imaginarlo. Y que el bajón que atraviesa Estudiantes iba a ponerlo mano a mano con los problemas que arrastra Diego Flores, que llega con lo que puede a fin de mes, mucho menos. Pero así está planteado el asunto: tanto el Barba como el Traductor se juegan mucho más que tres puntos este domingo.
Pero la cuestión, claro, es quién asume un riesgo mayor. O eventualmente, quién puede llevar las de perder ante un resultado adverso.
Domínguez y sus problemas de rico
Está claro que el DT de Estudiantes tiene otra espalda, por sus más de dos años en el Pincha y sus tres títulos ganados. Pero también es cierto que la expectativa que se tenía en el equipo, sobre todo después del mercado de pases de que hizo, está lejos de cumplirse. Y eso lo apunta directamente, lo convierte en el principal responsable.
En el torneo llega con un punto sobre 12, poniendo en juego una clasificación a los playoffs que parecía holgada. Y a todas luces, no encuentra la manera de hacer funcionar a un equipo con muchos recursos. Está en deuda. En varios sentidos.

El Traductor y su circunstancia
Lo del Traductor, en algún punto, tiene la cuestión delicada de la circunstancia. Porque es un ciclo naciente, que al mismo tiempo no encuentra la forma de repuntar. Que ya tuvo el primer envión, pero que se derrumbó rápidamente, como un castillo de arena.
Lo nuevo, el cambio de aire, lo que siempre descomprime y empuja, duró poco. Pasó de un comienzo alentador, con un empate y dos triunfos, a una racha de cinco sin ganar, con dos puntos sobre 15. Pero, lo dicho, el DT apenas lleva ¡ocho! encuentro al mando. Ni medio torneo.

El peso del contexto
Lo que juega en contra de Flores, en todo caso, es algo que también lo excede: la tensión por el momento institucional que atraviesa Gimnasia. Domínguez tiene crédito para resistir una derrota contra el Lobo, por el respaldo que tiene en el club también a nivel dirigencia, y porque está jugando una Copa Libertadores en la que viene de perder, pero que también acaba de comenzar.
El Traductor, en cambio, está inmerso en el combo explosivo que incluye a la política del club, con la CD de turno muy cuestionada. Entonces, ante un escenario de derrota, no es sólo él: es el todo.
En limpio: si Domínguez pierde, para Estudiantes seguirá siendo una crisis futbolística, la que ya de por sí atraviesa, pero difícilmente salga de ahí. Si el equipo de Flores cae en el Bosque, con su gente, para Gimnasia será una crisis que abarcará lo político, de orden institucional. Y en ese detonante, pues hay que ver cómo queda parado el Traductor, más allá de que hoy no genera adhesiones ni grandes resistencias. Al menos, públicas.
Lo que sí está claro es que ambos necesitan el triunfo para que sus ciclos vuelvan a respirar con cierta normalidad. Y eso es algo que, en el caso de Domínguez, no estaba en los planes ahora mismo.
De todos modos, eso no le saca al DT del Pincha su rol de candidato. Por inversión, por el peso de sus individualidades y por la propia responsabilidad que conlleva todo eso, no puede escaparle a la obligación que tiene sobre el partido. Y eso, en definitiva, también jugará el domingo en el Bosque…

