El equipo de Leandro Benítez terminó sofocado la calurosa noche de Quilmes, producto de calor pero también de lo que produjo el elenco de Gabriel Heinze, que no le dio respiro, lo atacó constantemente y lo sacó del round donde dio pelea solo en la primera etapa.
Estudiantes comenzó dando pelea, con la guardia alta y cambiando golpe por golpe, con mayor lucidez que su adversario a quien le entró la primera mano de Lucas Albertengo gracias a la especialidad de la casa: la pelota parada.
Ahí, como se dice en el mundo del boxeo, se le apagó la tele y dejó recuperar a Vélez que desde los pies y el cerebro de Matías Vargas metió dos ganchos al mentón del Pincha que no se pudo reponer.
Se paró fue con más ganas y empuje que juego, pero no le alcanzó para ni siquiera mover a un rival que estuvo bien plantado y siempre se mostró al asecho. La primera presentación de Estudiantes lo muestra como un peleador de mandíbula frágil que deberá reponerse si quiere luchar de igual a igual con quien sea.


