La presunta falta de Leandro González Pirez a Enzo Copetti en la gran final de la Supercopa Internacional generó una ola de repercusiones, que tuvo un nuevo episodio tan solo un día después, en la victoria de Boca Juniors contra Racing Club en la Copa Argentina, con una determinación literalmente opuesta.
Corrían 20 minutos de la primera parte, cuando Alan Velasco penetró el área de la Academia por banda izquierda y fue acompañado en el marca de forma pegajosa por Ulises Ortegoza, con un contacto que provocó la caída del defensor, pero que para el árbitro Andrés Gariano no significó una infracción.
La acción, en la que Ortegoza toca desde atrás con el muslo al volante de Boca, provocó que Velasco, al sentir en contacto, se tirara en el área como lo hizo Copetti el sábado en Santiago. Una acción muy pero muy parecida. Pero en este caso, no se sancionó penal.
A las claras quedó una gran discrepancia y una diferencia en los criterios, que a Estudiantes lo perjudicó y que a los de Avellaneda los benefició, o en realidad, fue una buena determinación del juez, que tuvo un buen trabajo en el Gigante de Arroyito pese a todo lo que se habló en la semana.
No todo contacto en el área es suficiente para cobrar un penal, no había falta de González Pirez como tampoco existió de Ortegoza, aunque en ambos casos tanto Copetti como Velasco cayeron en el área, no era suficiente para sancionar penal, pero Herrera y Gariano actuaron con diferentes reglamentos.
Tanto Federico Beligoy como los responsables del área deberían hacer un trabajo importante para tratar de bajar una línea en común para la resolución de estas situaciones, en un fútbol argentino manchado y donde cada vez hay menos confianza sobre los hombres que deberían impartir justicia, pero que condicionan prácticamente siempre los desarrollos de los partidos.


