La gran final de la Supercopa Internacional en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero entre Estudiantes y Rosario Central dejó muchísimas situaciones para el análisis y el debate, pero hay aspectos que fueron un bochorno, por el pésimo papel de Darío Herrera en el campo y Jorge Baliño en el VAR, favoreciendo al Canalla en los 90 minutos.
Justamente fue Baliño, el juez en la tecnología de la tarde, que vio un penal no sancionable de Leandro González Pirez sobre Enzo Copetti y que no le permitió al Pincha tener un disparo desde los 12 pasos sobre el cierre por una mano de Ignacio Ovando, entre otras situaciones que perjudicaron a los de Alexander Medina. Por eso el árbitro del VAR salió a defender su tarea públicamente.
Respaldando sus determinaciones, el experimentado colegiado fue claro al hablar sobre la presunta falta de González Pirez en el primer tiempo. “En la situación puntual de González Pirez con Copetti, Darío (Herrera) y el asistente comentan que Copetti se había dejado caer y que había provocado el contacto frenándose. Uno conoce a los protagonistas y tiene en cuenta las situaciones, pero no se puede prejuzgar y pensar que porque se tiró en diez jugadas, en la onceava también lo hizo. En el VAR tenemos tiempo mientras el juego continúa; cuando la pelota se detiene, le volví a preguntar qué había visto y me repitió lo mismo. Ahí le dije: ‘Mirá, Darío, lo que vos me relatás no pasa, te invito a un On-Field Review para que la vuelvas a evaluar'”, admitió.
Luego, apuntó que el contacto fue mínimo, pero que merecía sancionarse el disparo en favor de la Academia. “Cuando la ve, claramente observa el contacto. Entiendo que se hable de ‘un contacto mínimo’, pero con un jugador lanzado a máxima velocidad, ese mínimo toque provoca su caída. Termina configurando lo que el reglamento define como imprudencia, algo que está reglamentado y se debe sancionar”, sostuvo.
Al hablar de la mano de Ovando en el segundo tiempo, la explicación deja mucho que desear. “La mano está en una posición natural o normal para la acción que realiza el jugador al saltar a cabecear. Cuando la evaluamos desde los distintos ángulos, observamos la cercanía entre el cabezazo del delantero y el defensor, lo que quita posibilidad de reacción e intención de jugar el balón con la mano”, apuntó Baliño.
Además, continuó explicando porque para él la decisión de Herrera había sido la correcta: “No amplía volumen porque la mano no está abierta en cruz, sino orientada hacia adelante en un movimiento natural del propio salto. El jugador no intentó bloquear ese cabezazo con sus manos. Consideramos que la evaluación realizada por Darío (Herrera) en el campo era la correcta y por eso decidimos no llamarlo al VAR”.
En vez de calmar las aguas, una crítica a Verón
Tras respaldar su trabajo en el VAR, en diálogo con radio La Red, el hombre de 46 años cargó tintas contra la actitud del presidente de Estudiantes al ingresar al campo del Madre de Ciudades. “El sentimiento de la gente sobre los árbitros tiene que ver mucho con una cuestión que se instala desde lo mediático, de ciertos personajes que instalan situaciones sin ningún tipo de prueba. Si tuvieran una prueba, que vayan a la Justicia y lo demuestren. Cuando se instala algo en el mundillo del fútbol, después es muy difícil desarraigarlo”, lanzó.
Y tras ello, sentenció: “Hay comentarios que no suman para nada. Hay que bajar un poco el tono de ese mensaje para que no haya problemas, porque no se juzga igual a un árbitro que a un jugador en sus errores. Si yo me equivoco soy un corrupto; el jugador que la erró abajo del arco tuvo un mal día o una mala noche. No me parece justo que se juzgue tan distintamente a los protagonistas del juego”.


