En Estudiantes hablan de familia. Y en esa familia, los campeones del mundo tienen un lugar preponderante. Son referentes de un club que supo conquistar la cima y su legado perdura en el tiempo. Muchos de ellos, pese al paso de los años y algunos achaques de salud, se reencuentran en el estadio UNO para acompañar en momentos claves. Hoy fue uno de esos días.
En épocas de hegemonía dominante de clubes “grandes” del fútbol argentino, quienes entre pocos se repartían los títulos disputados en pocas décadas de profesionalismo, un grupo de Pincharratas irrumpió en la escena nacional, para romper con la monotonía y desde entonces se erigió como uno de los más ganadores del continente representando a la Argentina. Si estrella distintiva está en la Copa del Mundo de 1968.
A la gesta de Old Trafford, del 16 de octubre de 1968, en la cual Estudiantes empató con Manchester United 1 a 1, con el gol de Juan Ramón Verón, le precedió un partido igual de importante: la victoria en la cancha de Boca, en el partido de ida de la final Intercontinental, que ganó con el gol de cabeza de Marcos Conigliaro.
Quizás el ex delantero Albirrojo sea uno de los futbolistas más importantes de la historia del club, pero siempre supo tener un andar y proceder muy modesto. Con esa simpleza que lo caracteriza, se subió a un micro de larga distancia, y recorrió los cientos de kilómetros que lo separan de Santa Fe a La Plata para volver a compartir horas con sus amigos de equipo y pisar una vez más, el estadio UNO.
Justamente, en la previa del partido entre Estudiantes y Barcelona de Ecuador, por los Playoff de Copa Sudamericana, Marcos Conigliaro no solo compartió ayer con sus ex compañeros, sino que hoy estuvo desde bien temprano y se metió en la popular, con sus 80 años y cientos de batallas en el lomo, a colgar las banderas junto a integrantes de diferentes filiales.
Conigliaro sintetiza lo que muchos pregonan en el club, y más allá de haber convertido uno de los goles más preponderantes de la historia Pincha, sigue disfrutando de los pequeños placeres de pertenecer a la familia de Estudiantes, colgando una bandera, charlando con hinchas o compartiendo en una peña, tal como lo describe cada vez que se lo consulta por lo que siente cuando vuelve a la tierra en la que conquistó sus mayores logros deportivos.


