Eduardo Domínguez llegó a Estudiantes allá por marzo, tras un paso con más pena que gloria de Abel Balbo por la institución. Poco a poco, el DT le fue imprimiendo su identidad a un Pincha al que le costó durante las primeras semanas, pero que terminó encontrando enormes rendimientos hasta llegar a la justa coronación de ayer por la noche en la Copa Argentina.
Sin embargo, con el triunfo por 1 a 0 frente a Defensa y Justicia en cancha de Lanús, el entrenador no sólo devolvió al León a lo más alto tras 13 años, sino que también se situó él mismo en una posición hasta ahora inédita. Y es que Domínguez se convirtió en la primera persona en la historia de la competencia en ganarla tanto como jugador como en su faceta de entrenador.
Siendo jugador y capitán de Huracán en 2014 llevó a los suyos a levantar la Copa ese año desde la vía penal. En el estadio San Juan del Bicentenario el Globo se impuso 5-4 sobre Rosario Central tras empatar sin goles en los 90 minutos reglamentarios, para así quedarse con la gloria. En ese momento, los de Parque Patricios cortaron con una racha de 41 sin alegrías.
Ahora, como entrenador principal, repitió con el Pincha. Paso a paso y con la tranquilidad y el trabajo como estandartes, construyó un Estudiantes que aprovechó aquel primer paso dado por Balbo ante Independiente de Chivilcoy y que representó el puntapié de una campaña que quedará en la historia albirroja.
Pasó All Boys en cancha de Quilmes; Independiente, por penales en Mendoza; Huracán, en Rosario; Boca en Córdoba y Defensa y Justicia, ayer en cancha de Lanús. Todos escollos que su León dejó atrás para cortar con la racha de 13 años sin conquistas y depositarlo también a él en lo más alto de la Copa Argentina. Por ahora, el único campeón como jugador y como DT. Único en su especie.

