En el marco de la Copa Libertadores, Boca Juniors cayó 1 a 0 frente a Cruzeiro en un duelo caliente que dejó más que un resultado adverso. La expulsión de Adrián Bareiro condicionó el desarrollo del partido, obligando al equipo a replegarse y resistir durante gran parte del encuentro.**
El único gol del partido llegó a poco del final, en un momento en el que Boca ya había perdido equilibrio, y Cruzeiro aprovechó la ventaja numérica para inclinar la cancha. El Xeneize aguantó como pudo, pero no logró sostener el cero y terminó pagando caro la inferioridad.
Tras el encuentro, Bareiro utilizó sus redes sociales para pedir disculpas: reconoció su error y asumió la responsabilidad por dejar al equipo con diez, un gesto que buscó calmar las críticas en un contexto caliente.

El cierre del partido estuvo lejos de ser tranquilo. Hubo forcejeos entre jugadores de ambos equipos y la situación estuvo cerca de desbordarse, con empujones y discusiones que obligaron a la intervención de los cuerpos técnicos y la seguridad para evitar que el conflicto pasara a mayores.
Ahora, Boca deberá dar vuelta la página rápidamente y enfocarse en lo que viene, sabiendo que la serie sigue abierta pero dejó señales de alerta, tanto desde lo futbolístico como desde lo disciplinario.

