Ayer por la noche Estudiantes cayó frente a Racing en el Estadio Ciudad de La Plata, y luego de ese partido el deseo que buena parte de los hinchas Albirrojos tenían desde hace varios partidos finalmente se hizo realidad: Lucas Bernardi dejó de ser el DT del primer equipo.
La salida del ex Newell’s, Arsenal y Godoy Cruz pone punto final a otro ciclo que se termina antes de tiempo en el Pincha, el segundo dentro de la Superliga 2017/18 luego de lo que fue la rápida salida de Gustavo Matosas tras la elección trunca de Lucas Nardi.
Las decisiones que tomó el entrenador a lo largo de sus 26 partidos como DT del León fueron en muchos casos llamativas y le jugaron en contra de cara al hincha. Tanto lo que resolvió en el armado del plantel como en el planteo de los partidos no terminó de convencer nunca.
Luego de un primer semestre en el que fue mirado de reojo, la desconfianza finalmente mutó en enojo cuando relegó a tres referentes del grupo como Mariano Pavone, Gastón Fernández e Israel Damonte, y si bien primero los resultados lo acompañaron, luego terminaron condenándolo.
El ciclo del entrenador rosarino estuvo lejos de ser positivo, ya que perdió más puntos de los que consiguió (36 de 78 posibles) y nunca pudo consolidar un equipo ni tampoco una idea, pero el fracaso de este período está lejos de ser solo responsabilidad suya.
CULPAS COMPARTIDAS
Los últimos mercados de pases son un claro ejemplo de ello. En el último la Comisión Directiva apenas reforzó el equipo, ya que si bien llegaron siete futbolistas solamente uno arribó con pretensiones de mejorar lo que había en el grupo, y ese fue Gastón Giménez.
La mayoría de los nombres que llegaron en enero, así como también a mediados del año pasado cuando Matosas asumió como DT, no pudieron aportarle mucho al equipo, y de todas las habituales apuestas de la CD no hubo una que pudiera ganarse un lugar.
Christian Alemán, Marco Borgnino, Nahuel Estévez, Andrés Escobar, Jacob Murillo y Fabián Noguera son varios de esos nombres que solo hicieron número, mientras que solo Mariano Pavone, Gastón Campi y Fernando Zuqui, sin sobresalir, consiguieron destacarse.
Tanto el CT como la CD y el plantel son responsables de no alcanzar el objetivo de la temporada, a pesar de que la vara fue bajando en el transcurso de la misma: la primera meta era estar entre los primeros, luego pasó a serlo entrar a la Libertadores y finalmente a la Sudamericana.
Ahora sin Bernardi, el principal foco de los insultos, deberá haber una respuesta de los jugadores y del Departamento de Fútbol, con autocrítica y haciéndose cargo, en pos del objetivo final para estos tres partidos que quedan: volver a ganar a nivel local y, ahí sí, soñar con avanzar a Octavos.



