Estudiantes encontró en Mikel Amondarain la solución que necesitaba. El volante ingresó en el segundo tiempo y le cambió la cara al equipo con su energía, movilidad y presencia en ataque, en un momento donde el partido pedía algo distinto.
Cuando parecía que el empate era negocio, apareció en el momento justo: a los 47 minutos del segundo tiempo, capturó la oportunidad y definió para marcar el gol de la victoria. Un tanto que desató el festejo en UNO y que terminó siendo decisivo.
Además, el grito tuvo un condimento especial: fue apenas el segundo gol de su carrera, lo que lo hizo todavía más significativo para el jugador y para el equipo.
Con este triunfo, el Pincha se sube a la cima de la Zona A y queda como puntero, al menos hasta que juegue Vélez. Tres puntos de oro que llegaron sobre la hora y que pueden valer mucho en la pelea por la clasificación.

