Claudia Balagué presentó su renuncia al comité de exministros de Argentinos por la Educación, luego de que representantes de la organización mantuvieran una reunión con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. La legisladora santafesina fundamentó su decisión en diferencias éticas y políticas con el posicionamiento de la entidad frente a las políticas educativas del Gobierno nacional.
La exministra de Educación de Santa Fe consideró que la organización no podía sostener una agenda de defensa de la escuela pública sin hacer referencia al recorte de recursos destinados a la educación, las universidades y los salarios docentes.
En su carta de renuncia, Balagué cuestionó que el encuentro institucional con Milei no estuviera acompañado por un planteo público sobre el deterioro del financiamiento educativo. Para la diputada, esa postura representa una contradicción con los objetivos de una entidad dedicada a promover mejoras en el sistema educativo argentino.
El ajuste educativo, en el centro de la polémica
Uno de los principales argumentos de Balagué estuvo relacionado con la evolución del presupuesto nacional destinado a educación y cultura. Según los datos que citó en su presentación, el gasto pasaría del 1,42% del PBI en 2023 al 0,79% en 2027, lo que representa una reducción real proyectada del 44%.
La legisladora también puso el foco en la eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) y de la paritaria nacional, dos herramientas que históricamente tuvieron incidencia en los ingresos de los trabajadores de la educación.
En ese sentido, advirtió que los salarios docentes registraron pérdidas de poder adquisitivo que, en distintas provincias, superarían el 30% e incluso el 50% durante los últimos tres años.
Otro de los puntos señalados fue el recorte de más de 35.000 millones de pesos al Plan Nacional de Alfabetización, una de las iniciativas que el propio Gobierno nacional presenta como parte de su política educativa.
El reclamo por las universidades públicas
La situación presupuestaria de las universidades públicas también formó parte de los cuestionamientos de la exfuncionaria santafesina. Balagué denunció el ahogo financiero que atraviesan las instituciones y señaló el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso.
Desde esa perspectiva, sostuvo que no podía continuar formando parte de una organización que, a su entender, mantiene silencio frente al retroceso del Estado nacional en sus responsabilidades educativas.
La renuncia de Balagué expone así una nueva controversia alrededor del posicionamiento de las organizaciones vinculadas a la educación frente a la gestión de Javier Milei y vuelve a poner en discusión el impacto del ajuste sobre la escuela pública, los docentes y las universidades argentinas.


