Río de Janeiro no ofrece esta vez la postal habitual. La lluvia, las bajas temperaturas para la ciudad y unos 20 grados acompañan la previa del partido de Estudiantes, en una jornada con condiciones poco frecuentes para esta época. Un contexto diferente para el Pincha, que tendrá que afrontar una noche de Copa con el clima como otro factor a tener en cuenta.

En las últimas horas, los trabajadores del Maracaná realizaron una intensa tarea para poner el campo de juego en las mejores condiciones posibles. La seguidilla de encuentros en el estadio genera un desgaste importante sobre el césped y el objetivo fue recuperar su estado para que la cantidad de partidos disputados no se convierta en un problema adicional durante el encuentro.
Sin embargo, hay un factor que no depende del trabajo sobre el terreno: el tiempo. La lluvia amenaza con seguir presente durante la noche, por lo que el campo podría volver a quedar bajo condiciones exigentes. Para Estudiantes y Flamengo, el desafío no estará solamente en lo futbolístico: el clima también promete jugar su propio partido en el Maracaná.


