Esta vez, Nacho Fernández no necesitó la zurda para hacer la diferencia. Apareció en el corazón del área, conectó el centro de Pedro Silva Torrejón y puso a Gimnasia en ventaja frente a Huracán en el Ducó. Un cabezazo para abrir el partido después de una salida fallida del Globo, en una secuencia que también tuvo un reclamo y una explicación reglamentaria.
La jugada comenzó con la presión de Enzo Martínez sobre Leonardo Gil, después de que el Colo tocara la pelota hacia atrás. El balón llegó a Óscar Cortés, quien lo controló mientras mantenía el reclamo por la acción anterior. Sin embargo, Huracán conservó la posesión y siguió jugando: Cortés descargó hacia atrás para Fabio Pereyra, que optó por sacar la pelota con un pelotazo.
Ese rechazo terminó en los pies de Silva Torrejón. El lateral izquierdo aprovechó la oportunidad y lanzó el centro al corazón del área, donde apareció Nacho para resolver de cabeza. El volante se convirtió en receptor de la asistencia y le dio al Lobo el 1-0: una combinación que transformó la salida defectuosa del local en una llegada directa al gol.
La clave está en la posesión controlada de Huracán después del episodio reclamado. La APP —sigla en inglés de fase de posesión atacante— delimita el tramo de juego que puede revisarse para determinar si hubo una infracción del equipo que convirtió. No alcanza con que una acción haya ocurrido unos segundos antes: debe formar parte de la fase ofensiva que desembocó en el tanto.
En la secuencia descripta, Cortés controló y pudo jugar hacia Pereyra antes de que Gimnasia recuperara la pelota. Ese control permite separar el episodio sobre Gil del ataque que terminó con el cabezazo. La diferencia es importante: un rebote, un desvío o un despeje sin control no necesariamente interrumpen una APP. Aquí, el punto determinante no es el pelotazo de Pereyra por sí solo, sino la posesión que Huracán había mantenido previamente.
Por eso, no se trata de que el gol de Nacho quede fuera del chequeo del VAR, sino de que el reclamo por la acción sobre Gil queda fuera de la fase revisable de ese gol. La discusión sobre aquel contacto y la validez del cabezazo pertenecen, bajo ese criterio, a dos secuencias distintas.


