Marcos Rojo está ante un desafío especial. Después de regresar a Estudiantes, el club en el que se formó y debutó profesionalmente, el defensor volverá a disputar una semifinal de Copa Libertadores. Será la tercera en apenas cuatro años y con una particularidad que transforma su recorrido en un registro llamativo: llegará a esta instancia con tres equipos diferentes: Boca, Racing y el Pincha.
La primera experiencia de esta seguidilla fue en 2023, cuando todavía vestía la camiseta de Boca. En aquella semifinal frente a Palmeiras, Rojo fue titular en los dos encuentros. La ida, disputada en La Bombonera, terminó 0-0 y el defensor fue reemplazado a los 71 minutos. En la revancha, en Brasil, volvió a integrar el equipo inicial, pero fue expulsado a los 66 minutos. El Xeneize resistió, empató 1-1 y avanzó a la final, en la que terminaría perdiendo frente a Fluminense.
Dos años después, a mediados de 2025, Rojo llegó a Racing y volvió a meterse entre los cuatro mejores de América. Su recorrido en aquella edición tuvo un capítulo particular: se perdió los cuartos de final por una expulsión y reapareció en las semifinales ante Flamengo. En la ida, en el Maracaná, un remate de Jorge Carrascal que se dirigía afuera rebotó en el defensor y terminó en el fondo del arco. Además, en una acción desafortunada, protagonizó un choque que lesionó a su compañero Santiago Sosa. En la revancha, provocó la expulsión de Gonzalo Plata, pero Racing no pudo revertir la serie: empató 0-0 y quedó eliminado.
Ahora, el destino vuelve a ponerlo frente a una semifinal, esta vez con la camiseta del club que lo vio nacer futbolísticamente. Rojo debutó en la Primera de Estudiantes en 2008 y al año siguiente fue parte del plantel que conquistó la Copa Libertadores. Sin embargo, en aquella campaña su participación en las semifinales ante Nacional fue diferente: estuvo en el banco de suplentes tanto en la ida, que terminó 1-0 para el Pincha, como en la revancha, que finalizó 2-1, y no ingresó en ninguno de los dos partidos.
Aquella serie dejó, además, una curiosidad que conecta el pasado con el presente: el autor del gol de Nacional en la revancha fue Alexander Medina, actual entrenador de Estudiantes. En ese mismo equipo uruguayo también estaba Rolando Schiavi, un defensor incorporado para afrontar las instancias finales, en una apuesta que recuerda a la importancia de sumar experiencia para las etapas decisivas de una copa.
Con Boca llegó a la final, pero no pudo levantar el trofeo; con Racing se quedó en la puerta de la definición. Ahora, con Estudiantes, Rojo tendrá una nueva oportunidad de cambiar el desenlace. Su historia en las semifinales de la Libertadores ya tiene dos capítulos recientes con finales diferentes, pero con una misma cuenta pendiente: volver a jugar una final continental y, esta vez, intentar conquistarla.


