Seis disparos contra un auto estacionado frente a una vivienda de Merlo terminaron por exponer una escalada de amenazas contra Abraham Jiménez, un sodero de la zona. El ataque ocurrió después de varios meses de intimidaciones por parte de Fernando Sebastián Colombo, de 41 años, quien lo acusaba de mantener una relación con su exesposa, una mujer a cuya casa el repartidor llevaba agua desde hacía aproximadamente un año.
La hostilidad comenzó después de la separación de la pareja, cuando Colombo empezó a enviarle mensajes por WhatsApp y Facebook, además de audios con amenazas. En uno de ellos aseguró que tenía un arma y que resolvería el conflicto a los tiros. También advirtió que iría contra otros hombres a los que consideraba amantes de su expareja.
La situación llegó al extremo cuando Jiménez regresó de trabajar, estacionó frente a la casa de su madre y entró a la vivienda. Poco después escuchó las detonaciones y se enteró de que habían atacado su vehículo. Las cámaras de seguridad municipales registraron a Colombo cuando llegó en su auto y disparó a corta distancia.
El vehículo tenía alrededor de seis impactos. Uno de los proyectiles atravesó la carrocería, otro rompió el vidrio de la ventanilla del conductor y un tercero dio contra el asiento del acompañante. El repartidor es padre de tres niñas pequeñas que suelen viajar con él.
La investigación quedó a cargo del fiscal Hugo Ravizzini, de la UFI N° 7 de Morón, quien ordenó allanamientos tras la denuncia y su ampliación en la fiscalía. Colombo fue detenido en la esquina de Ratti y Monroe, en Ituzaingó, mientras circulaba en un Fiat Palio gris.
Durante el procedimiento, los investigadores encontraron una pistola Bersa calibre 9 milímetros registrada a nombre del acusado, aunque sin autorización para portarla, y una caja con 40 municiones.
El juez de Garantías Ricardo Fraga convalidó la detención. Colombo quedó imputado por amenazas agravadas por el empleo de arma de fuego, en concurso con daño y portación ilegal de arma de guerra. La causa avanza mientras la víctima teme que el acusado recupere la libertad, ya que no registra antecedentes penales.


