El Flamengo, próximo rival de Estudiantes en las semifinales de la Copa Libertadores, atraviesa un momento crucial de la temporada donde el físico de sus futbolistas serán puestos al límite absoluto en el regreso oficial a la actividad en el campeonato local, donde son punteros con 60 puntos, tres por encima de Palmeiras.
Con la obligación de mantenerse en la cima del Brasileirao, el conjunto carioca afronta un desafío logístico y deportivo mayúsculo al tener que disputar dos compromisos oficiales en un margen de tan solo cuatro días. Esta exigencia pone de manifiesto la complejidad de compaginar la pelea por el título doméstico con las aspiraciones continentales.
La seguidilla de encuentros comienza esta misma noche con un duelo de máxima tensión frente al Santos a las 19.30, donde el Fla buscará sumar de a tres para defender la punta en soledad frente al asedio de sus perseguidores. La presión es alta y el cuerpo técnico analiza minuciosamente cada variante táctica para no ceder terreno en un campeonato mega competitivo.

Un calendario apretado que pone a prueba al gigante
Sin tiempo para el descanso ni para asimilar el resultado del primer choque, la maquinaria roja y negra deberá volver a presentarse de inmediato en el verde césped para cumplir con su siguiente compromiso del calendario local, ni más menos que el domingo, a las 17.30, en el clásico contra el Fluminense.

Mientras tanto, el mundo Estudiantes sigue con extrema atención cada movimiento del gigante de Río de Janeiro de cara al trascendental cruce copero que se avecina el jueves de la próxima semana. Medina y compañía saben que medirse ante un peso pesado de Sudamérica requiere aprovechar cualquier margen de ventaja que el calendario o el cansancio puedan propiciar.


