Este jueves 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café, y lo hace con un respaldo nuevo: en marzo de este mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó la fecha mediante una resolución impulsada por Brasil, el mayor productor del mundo.
El texto reconoce la importancia cultural, social e histórica del café y destaca la necesidad de un reparto equitativo de los ingresos a lo largo de toda la cadena.
La fecha existía antes de la resolución. Los Estados miembros de la Organización Internacional del Café (OIC) la acordaron en marzo de 2014, en Londres, para reunir en un solo día los festejos que cada país hacía por su cuenta, y se celebró de manera oficial por primera vez en 2015, en la Expo de Milán. La OIC señala además que el año cafetero arranca cada 1 de octubre.
De los monjes sufíes a la taza de hoy
La historia más repetida es la de Kaldi, un pastor etíope que habría notado hacia el siglo IX la energía inusual de sus cabras después de comer los frutos rojos de un arbusto.
El relato recién se puso por escrito en 1671 y se lo considera probablemente apócrifo. La evidencia más antigua de la bebida aparece a mediados del siglo XV, en monasterios sufíes de Yemen.

Desde allí pasó a Estambul, llegó a Europa por Venecia hacia 1615 y la primera plantación brasileña se estableció en 1727, con plantas sacadas de la Guayana Francesa. Hoy Brasil lidera la producción mundial, con Colombia y Vietnam entre los principales países productores.
Un país que toma poco y cosecha casi nada
En Argentina se consume alrededor de un kilo de café por habitante al año, unas 208 tazas según las estimaciones de 2026.
Finlandia, que encabeza el ranking, ronda los 14 kilos. Un informe de la compañía suiza Nestlé indica que el café está presente en más del 90% de los hogares y que el desayuno concentra cerca del 42% de las tazas.

Casi todo el grano llega de afuera. Según la Cámara Argentina de Café, las importaciones de 2025 sumaron US$ 327 millones y las exportaciones apenas superaron los US$ 7 millones.
Con ese déficit de fondo, la empresa familiar marplatense Cabrales y el gobierno de Tucumán avanzan en un proyecto, todavía experimental, para producir el primer café con sello de origen argentino en cultivos del cerro San Javier, en Yerba Buena.
El IDEP tucumano calcula que dentro de siete a diez años podría cubrir entre el 20 y el 30% del consumo interno.
Dos esquinas platenses
La Gran Confitería París se fundó a comienzos de los años 20 en la avenida 7 entre 54 y 55 y se mudó a 7 y 49 en 1941.
En 1969 la compró la familia Pérez Muñoz. Cinco años después se cerró el bar, según trascendió tras un conflicto con el gremio de mozos, y el salón quedó dedicado a la pastelería, con las medialunas como producto estrella.
El servicio de café volvió recién en 1995. La confitería cerró en abril de 2020 por la pandemia y reabrió en 2024 con cafetería de especialidad y chocolatería. En el subsuelo sigue el horno antiguo donde se elaboran las medialunas.

En 15 y 40, La Plata, La Bastilla tuesta café desde el 7 de octubre de 1959, cuando lo fundó Cosme Latuf. Conserva tostadero propio, vende el grano entero o molido a la vista y, según informa la casa en su tienda online, reparte en el casco urbano, Ensenada, Berisso, Tolosa, Ringuelet, Gonnet, City Bell y Villa Elisa. El miércoles 7 cumple 67 años.



