La gran polémica de la noche en la derrota de Gimnasia en Avellaneda llegó a los 41 minutos del segundo tiempo. Con Racing arriba 2-1, Auzmendi protagonizó una acción que despertó el inmediato reclamo de todo Gimnasia.
El delantero ingresó al área y cayó tras un cruce con Santiago Sosa, que intentaba despejar la pelota. Enseguida, el atacante levantó los brazos pidiendo penal, mientras sus compañeros rodeaban al árbitro Nicolás Ramírez para exigir la sanción.

Sin embargo, el juez dejó seguir la jugada y esperó la revisión del VAR. Tras algunos minutos de chequeo, recibió la confirmación de que no había infracción y ratificó su decisión de no cobrar la pena máxima.
La determinación provocó una nueva ola de protestas por parte de los futbolistas triperos. El más efusivo fue el propio Auzmendi, que continuó reclamando y terminó viendo la tarjeta amarilla.

