En el aire de La Cielo 103.5, durante el programa “Todo no se puede”, la música local cobró una dimensión distinta, Lautaro Tissera Favaloro, concertista, guitarrista y compositor platense radicado en Tuluz, al sur de Francia compartió las memorias de una vida marcada por el arte y un apellido ilustre. Con una tonada que delata su paso por Europa, el corazón que late al ritmo de Gimnasia y Esgrima La Plata, Lautaro regresó a su ciudad natal para presentar su nuevo trabajo discográfico.
Su unión con La Plata
El lazo familiar es inevitable, Lautaro es sobrino nieto del cardiocirujano René Favaloro, su abuelo era el hermano del médico. “A nuestro abuelo no lo conocimos, así que como que cubrió la parte del abuelo”, recordó sobre René, describiéndolo como un hombre de familia presente a pesar de su apretada agenda.
“Él estaba muy ocupado siempre, pero bueno, eran encuentros, fiestas, cumpleaños, reuniones familiares”, recuerda el músico. Esa herencia platense se completa con su fanatismo “tripero”, el cual defiende en el exterior con orgullo, “no tenemos una vitrina llena de copas pero tenemos un orgullo por ser de Gimnasia y aguantar el equipo que no lo tiene nadie”.
Lejos de casa
Su partida hacia Francia se dio en un contexto político y económico complejo. “Me fui cuando vino este muchacho Macri, nos dejó complicados y ahí arrancamos”, relató Lautaro, quien en La Plata ya había fundado el espacio cultural “Don Juan” en la propia casa de René Favaloro y formado orquestas de tango. En Tuluz, ciudad donde nació Gardel según los locales, encontró un terreno fértil para el tango, una música que, según él, se valora de forma distinta en Europa. “Se escucha más el tango allá que acá, allá se baila mucho porque les gusta a la gente, es muy fraternal, es muy comunitario”.
Un proyecto con nombre propio
Sobre su presente musical, Lautaro presentó Bayum, un disco que evoca el legado de Osvaldo Pugliese. “Trato de evocar un poco a Osvaldo Pugliese, que es el santo de la música en la Argentina, para ver si me tenía un poco de suerte”, explicó entre risas.
El álbum, mayormente instrumental, refleja su visión de la música como un lenguaje universal, “yo tengo la suerte de tocar la música instrumental que puede ir a cualquier país, cuando cantas en castellano, la gente se queda mirando la cara de ¿qué vinimos a ver?”, cuenta Lautaro.
Esta preferencia por lo instrumental también tiene un origen anecdótico y traumático de su adolescencia, cuando un compañero de la escuela agraria de Bavio fue brutalmente honesto tras escucharlo cantar, Lautaro recuerda que le dijo “Che, la guitarra todo bien pero el canto no, Y me quedó un poquito eso“.
Un estado presente para la cultura
Vivir de la música en Francia es posible gracias a una infraestructura que apoya al artista. “Hay un circuito que lleva muchos años y también siempre hay mucho Estado presente para lo que es el artístico”, señaló Lautaro, destacando la organización en temas de derechos de autor y asistencia para artistas, algo que contrasta con la inestabilidad que percibió en otros países como España durante la crisis de 2008.
Hacia el final de la charla, el músico dejó un consejo para quienes inician en la guitarra, ese objeto que él miraba con respeto desde los seis años porque sentía que “tenía vida”. “A mí me sirvió estudiar clásico por la técnica y después estudiar todos los ritmos de tu país y si nadie te dice que no servís, vos seguí para adelante”, sentenció.
Lautaro Tissera Favaloro se presentará este viernes en Café Vinilo, en Buenos Aires, y el sábado en Berisso, en el espacio Raíces de calle Nueva York, trayendo de regreso a casa las cuerdas que alguna vez partieron buscando un nuevo horizonte.

