El triunfo de Estudiantes por 5 a 0 ante Central Córdoba dejó varias postales, pero hubo una que se robó todas las miradas y los corazones. Mikel Amondarain convirtió su primer gol en Primera y desató una historia cargada de emoción que trascendió lo futbolístico.
El mediocampista, categoría 2005, marcó el 2-0 parcial en el Estadio UNO y tuvo su estreno goleador en la máxima categoría, un momento que cualquier juvenil sueña desde chico. El tanto llegó en medio de una actuación sólida del equipo y terminó siendo parte de una goleada que reafirma el buen presente del Pincha.
Pero lo más fuerte no ocurrió dentro de la cancha. Minutos después del partido, ya en la salida del estadio, Amondarain se encontró con parte de su familia y protagonizó una escena profundamente emotiva. El juvenil, que no tiene a su padre, se fundió en un abrazo con su mamá y rompió en llanto, en un video que rápidamente se viralizó en redes.
“Se lo puede dedicar a mi familia y a mi viejo que está en el cielo siempre . La historia de Estudiantes es así, usa de los juveniles”
El desahogo, la emoción contenida y el significado de ese primer gol se mezclaron en un instante que reflejó todo el camino recorrido. De las inferiores al sueño cumplido, del esfuerzo silencioso a la alegría compartida.

