Mayra Mendoza estuvo este jueves en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, donde participó del Congreso de Comunicación “Los pueblos siempre vuelven”. La diputada provincial se mostró cómoda en los pasillos, compartiendo con integrantes de la Agrupación Rodolfo Walsh, el espacio que conduce el Centro de Estudiantes, en una foto que a esta altura del proceso hacia 2027 no es casual.

El motivo formal de su visita fue un panel titulado “Violencia digital, discursos de odio y salud mental”, que compartió con la senadora bonaerense Mónica Macha y con la presidenta del Instituto Cultural de la provincia, Florencia Saintout.

“Memoria mata algoritmo”
Ahí llegó la frase que se robó la jornada. “Por más que utilicen herramientas tecnológicas para el poder, memoria mata algoritmo”, lanzó Mendoza, en un tramo que sonó más a spot de campaña que a definición conceptual.
Antes había dejado otra: “Lo virtual dejó de ser virtual y nos afecta”. Ninguna de las dos vino acompañada de demasiado desarrollo. Tratándose de una charla sobre algoritmos, tiene su ironía: la frase estaba armada, casi de fábrica, para viralizar.

Saintout, por su parte, retomó una idea que ya viene repitiendo hace tiempo en distintos foros: la distinción entre “tecnofílicos” y “tecnofóbicos” como categorías superadas frente a una tecnología que, según planteó, dejó de ser un entorno aparte para integrarse a la vida real. La estructura del argumento resultó familiar para quienes siguen sus intervenciones desde su paso por el decanato de la propia Facultad.
Un Congreso con historia propia
El encuentro, organizado en el marco de la agrupación que impulsa además que la nueva carrera de Fotoperiodismo lleve el nombre de Pablo Grillo, se extiende hasta el 29 de septiembre y reúne a estudiantes, docentes y organizaciones sociales.

La confluencia entre la actividad académica y la agenda de dirigentes con despegue electoral no es nueva en esa Facultad, aunque esta vez el cruce quedó especialmente a la vista.
Mendoza también vinculó la discusión con la perspectiva de género, al señalar que las violencias digitales profundizan formas de violencia ya existentes en la sociedad. Fue el tramo menos citado de su intervención, pese a ser, probablemente, el más sustancioso.
Lo cierto es que la diputada se fue de La Plata dejando una frase que circuló mucho más rápido que cualquier explicación sobre qué significaba exactamente. Si “memoria mata algoritmo” termina siendo epígrafe de campaña o apenas una ocurrencia de jornada universitaria, lo dirá el propio algoritmo en las próximas horas.



