Tras la denuncia por negligencia que hizo el ex novio de Rocío Gómez, la turista argentina de 39 años que murió tras un “bautismo” de buceo en Tailandia, el instructor se defendió en sus redes sociales y dijo: “No soy un asesino”.
Se trata de Nahuel Martino, tiene 28 años, nacido en Chivilcoy e instructor en la escuela Pura Vida Koh Tao. Como declaró ante Phiyapong Boonkaew, jefe de policía de la isla, perdió a Gómez durante el segundo dive – inmersión – y no la volvió a ver.
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“Cumplí con el protocolo de siempre. Di una clase teórica de 40 minutos y expliqué el funcionamiento del equipo. Antes de saltar al agua, volví a mencionar las indicaciones e hicimos un chequeo. Al primer buceo tanto Rocío como las dos personas que nos acompañaban lo superaron. Fue perfecto. Es más, ella me agradeció mucho y me dijo que estaba en una etapa de su vida donde se estaba proponiendo hacer cosas nuevas y se estaba desafiando a sí misma. Me dio un abrazo que nunca olvidaré”, dijo Martino al principio de su descargo.
“En el segundo buceo, que duró 36 minutos, ocurrió el accidente. El proceso fue el mismo. Cuando estábamos a 4 metros de profundidad, Rocío me hizo la señal de querer irse para arriba a los 14 minutos de bucear. Subimos y me dijo que le había agarrado un ataque de risa. Le dije que con el regulador en la boca podía reírse sin problemas”, detalló.
Martino dice que le preguntó si quería seguir y que la respuesta fue sí. Según él, Rocío “la estaba pasando muy bien y lo estaba disfrutando mucho”. Bucearon 18 minutos más en los que ella no mostró ningún tipo de miedo. “Los tres – por los turistas – tenían un ritmo respiratorio normal”, aclaró.
Al terminar el segundo dive, cuando volvían al barco, Rocío no estaba. “Les pregunté a mis alumnos donde estaba y me dicen que no la vieron. Volví a hacer el recorrido en sentido contrario y no la encontré. Ascendí con mis otros dos alumnos y di aviso al barco. Pregunté si vieron burbujear cerca mío, me dijeron que sí y fui a ver si era ella. No era. Cuando volví, vi a un compañero arrastrando a Rocío hacia el barco. La encontró sin el regulador en la boca en el fondo del mar, a unos 6 metros de profundidad. Mi equipo le realizó primeros auxilios junto a dos médicos”, agregó.
“Me pregunto todos los días qué fue lo que sucedió. Yo creo que siguió a otro grupo que nos cruzamos bajo el agua aunque no puedo afirmarlo. Es el mar. El buceo es una actividad de riesgo. Siento la responsabilidad. No soy un asesino como dijeron en las redes sociales, es muy fácil agredir detrás de una computadora. Lamento muchísimo lo ocurrido, estoy destruido. Nunca me oculté y estoy a disposición de los familiares”, afirmó.
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