Los tamberos atraviesan un escenario de fuerte preocupación por el bajo precio que reciben por la leche. Según explicó José Luis Volando, vicepresidente y secretario gremial de la Federación Agraria Argentina, actualmente el productor percibe alrededor de $530 por litro, mientras que necesita al menos $700 para alcanzar el equilibrio.
“Yo cobro 530 pesos el litro de leche”, señaló Volando.
El dirigente sostuvo que, de acuerdo con un estudio económico que mencionó durante una entrevista, el valor que recibe actualmente el productor se encuentra entre los más bajos de los últimos 10 años.
Producir más para compensar la falta de rentabilidad
Frente a la caída del precio, los productores buscan sostener sus ingresos mediante un mayor volumen de producción. Sin embargo, la estrategia no alcanza para revertir una ecuación que, según Volando, se volvió cada vez más difícil de sostener.
“La situación está complicada”, advirtió el dirigente de la Federación Agraria.
Con un precio de $530 por litro y un costo de equilibrio estimado en $700, los tamberos aseguran que están produciendo por debajo del costo.
Caída del consumo y preocupación en el sector lácteo
A la falta de rentabilidad se suma otro factor que golpea a la actividad: la caída del consumo interno y las menores ventas de las empresas lácteas.
“La gente no tiene plata; por eso come menos carne, por eso toma menos leche”, sostuvo Volando.
El menor consumo impacta sobre toda la cadena y agrega presión a una actividad que ya enfrenta dificultades para sostener sus costos de producción.
Advierten por la continuidad de los pequeños tambos
Desde la Federación Agraria Argentina plantean que el problema no se limita al ingreso actual del productor, sino que también compromete la continuidad de los pequeños y medianos establecimientos.
La diferencia entre los $530 que recibe el tambero y los $2.500 a $3.000 que puede pagar el consumidor vuelve a poner el foco sobre la formación del precio de la leche a lo largo de toda la cadena.
“Si producir leche deja de ser rentable, el riesgo es la continuidad de la producción”, es la advertencia que atraviesa al sector.
Para los productores, con costos elevados, menor consumo y precios que no acompañan, mantener un establecimiento tambero de pequeña escala resulta cada vez más difícil.


