Rosario volvió a teñirse de azul y amarillo. Apenas terminó la final de la Supercopa Internacional, miles de hinchas de Rosario Central salieron a las calles para celebrar el título conseguido ante Estudiantes de La Plata en Santiago del Estero.
El equipo dirigido por Jorge Almirón se impuso 2-1 en el estadio Único Madre de Ciudades, con una actuación decisiva de Ángel Di María, autor de los dos goles que le permitieron al Canalla quedarse con una nueva estrella.
La celebración se trasladó rápidamente a Rosario. Uno de los principales puntos de encuentro fue el Gigante de Arroyito, mientras que también hubo una multitud en la Sede Fundacional de avenida Alberdi y en distintos sectores de la ciudad.
Banderas, camisetas, bengalas y bombos acompañaron una noche de festejos que comenzó apenas finalizó el partido. Los colores azul y amarillo dominaron las calles y los hinchas celebraron un nuevo título oficial para la institución.
Una celebración con dedicatoria para Estudiantes
La rivalidad entre Central y Estudiantes también estuvo presente durante los festejos. Entre los cánticos que se escucharon con fuerza apareció uno dirigido al conjunto platense: “El que no salta es un inglés”, que se repitió entre los hinchas que se concentraron en distintos puntos de Rosario.

El partido había terminado con mucha tensión dentro y fuera de la cancha, en una final marcada por discusiones, polémicas y cruces entre integrantes de ambos equipos.
Pero en Rosario todo quedó rápidamente eclipsado por la celebración del título.
Di María, otra vez protagonista
El gran protagonista de la noche fue Ángel Di María. El capitán de Central convirtió los dos goles del equipo y volvió a ser determinante en una final.
El Canalla había comenzado abajo en el marcador por un gol de Alexis Castro, pero Di María apareció para igualar el encuentro con un espectacular tiro libre. Luego, desde el punto penal, marcó el 2-1 definitivo que desató la fiesta auriazul.

Con el pitazo final, la celebración pasó del estadio santiagueño a Rosario: miles de hinchas salieron a festejar una nueva consagración y convirtieron la noche en una verdadera fiesta canalla.


