La crisis de Lácteos Verónica suma un nuevo capítulo en Santa Fe. Después de meses de parálisis, la empresa analiza retomar la actividad en su planta de Lehmann, ubicada cerca de Rafaela, a través de un acuerdo de producción para terceros. Sin embargo, la posibilidad de reabrir las instalaciones convive con una situación laboral y financiera crítica.
Según trascendió, el gerente de la planta, Santiago Meyer, comunicó a los trabajadores que existe un entendimiento con Santa Clara, una firma de Villa María, Córdoba, para elaborar leche en polvo. El esquema comenzaría el 1 de noviembre y contemplaría una puesta en marcha progresiva de las instalaciones.
La primera etapa incluiría al personal de mantenimiento, necesario para acondicionar los equipos y preparar la fábrica. Luego, una parte de los operarios podría reincorporarse a las tareas de producción, junto con la reactivación de los servicios de seguridad, limpieza y comedor.
Lácteos Verónica: incertidumbre por los salarios y la reincorporación
Aunque el anuncio abrió una expectativa entre los trabajadores, todavía faltan definiciones centrales. No se informó cuántas personas volverían a trabajar ni cómo se abonarán los salarios adeudados, una de las principales preocupaciones del personal.
Los empleados cobraron por última vez en febrero, de acuerdo con la información publicada por iProfesional, y arrastran deudas salariales desde 2025. La falta de respuestas concretas alimenta el malestar y la desconfianza, en medio de una crisis que lleva meses sin una solución definitiva.
Además, existen antecedentes de acuerdos de producción para terceros que no llegaron a concretarse como estaba previsto. Por ese motivo, los trabajadores esperan precisiones sobre el alcance del nuevo convenio y sus posibles consecuencias sobre el empleo.
Una crisis que paralizó las plantas y golpeó a la industria láctea
La situación de Lácteos Verónica se agravó durante 2025, cuando comenzaron las dificultades para cumplir regularmente con el pago de salarios. Con el correr de los meses, la falta de materia prima y los problemas financieros derivaron en la paralización de sus establecimientos de Lehmann, Clason y Suardi.
La empresa, fundada en 1923, supo convertirse en una de las referencias de la industria láctea argentina. En sus mejores años llegó a procesar más de un millón de litros de leche por día y exportó sus productos a distintos mercados internacionales.
Sin embargo, la pérdida de capacidad operativa, los atrasos con trabajadores y proveedores y las dificultades para financiar la compra de leche cruda profundizaron el deterioro de la compañía.
A ese escenario se sumó la separación de la firma agropecuaria Las Becerras, vinculada a la familia propietaria y proveedora de materia prima. La reorganización del abastecimiento impactó sobre la operatoria industrial y generó reclamos de productores tamberos por deudas pendientes.
Concurso preventivo y venta de plantas: el futuro de Verónica
En agosto de 2026, la empresa se presentó en concurso preventivo de acreedores, un procedimiento judicial que busca ordenar sus obligaciones y evaluar alternativas frente a la crisis financiera.
De acuerdo con los balances incorporados al expediente, al 30 de junio la compañía registraba activos por $109.234 millones y pasivos por $118.496 millones. También acumulaba miles de millones de pesos en cheques rechazados y deudas bancarias.
En paralelo, la firma avanzó con acuerdos para la venta de sus plantas de Clason y Suardi, operaciones que quedaron sujetas a las condiciones pactadas y a la autorización judicial correspondiente. La instalación de Lehmann, donde ahora se analiza una posible reactivación, quedó fuera de esas transferencias.
La situación mantiene en vilo a cientos de trabajadores y a los distintos actores de la cadena láctea, entre ellos productores, proveedores y transportistas.
La reactivación de Lehmann, una posibilidad todavía abierta
El eventual regreso de la producción representa una señal de movimiento después de meses de inactividad. Sin embargo, el acuerdo con Santa Clara todavía debe traducirse en medidas concretas para determinar su alcance real.
Por ahora, siguen pendientes las definiciones sobre la cantidad de empleados que serán convocados, la modalidad de trabajo y el pago de los salarios atrasados.
Mientras tanto, el futuro de Lácteos Verónica continúa condicionado por su situación judicial, sus compromisos financieros y la posibilidad de recuperar la actividad productiva en una de las principales cuencas lecheras del país.


