El cierre de la planta de Electrolux en Rosario quedó formalizado tras un acuerdo entre la multinacional y los trabajadores que continuaban en el establecimiento. En la previa del vencimiento de la conciliación obligatoria, previsto para este martes 20 de octubre, las partes acordaron las condiciones para la desvinculación de más de 200 empleados.
El entendimiento alcanza a la totalidad del personal que permanecía en la fábrica y establece el pago de las indemnizaciones calculadas según la legislación laboral anterior, más el equivalente a cuatro salarios adicionales, según informó el medio especializado Punto biz.
La planta funcionaba bajo la razón social Frimetal, empresa adquirida por Electrolux en 2011. Con este acuerdo, se cierra la instancia de negociación vinculada con la continuidad laboral de los trabajadores y queda descartada la posibilidad de reactivar la producción en Rosario.
Sin reubicaciones para los trabajadores
Pablo Cerra, abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Rosario, confirmó que todo el personal alcanzado acordó las condiciones de salida con la compañía.
El representante sindical explicó que no habrá reubicaciones en otras dependencias del grupo en el país, ya que la decisión empresaria implica el cierre total de la fábrica rosarina.
La medida pone fin a una etapa de sucesivos recortes en la actividad industrial. Durante los últimos meses, la planta había reducido sus líneas de producción y atravesado despidos y retiros voluntarios. Los freezers eran el último producto que se fabricaba en el establecimiento.
Electrolux reemplazará la producción nacional por importaciones
Tras el cierre de su fábrica en Rosario, Electrolux avanzará con un modelo de abastecimiento basado en productos elaborados en plantas de otros países. La compañía había presentado la decisión como parte de una revisión estratégica de sus operaciones en Argentina, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la competitividad global.
La medida se produce en un contexto de dificultades para la industria de electrodomésticos, marcado por la debilidad del consumo y el avance de los productos importados.
Aunque la multinacional continuará operando comercialmente en el país, el cierre de la planta rosarina representa un nuevo golpe para el empleo industrial de la región y significa el final de la fabricación local de los productos que todavía se elaboraban en ese establecimiento.
Con el acuerdo indemnizatorio, se encamina el cierre definitivo de la fábrica y concluye el conflicto laboral abierto tras el anuncio del cese de la producción.


