Un taxista de 51 años fue condenado a 18 años de prisión efectiva por el crimen de un amigo al que, según la investigación, engañó para robarle una importante suma de dinero en Rosario.
El condenado es Víctor Godoy, quien fue hallado culpable por el homicidio de Daniel Quintilli, ocurrido en febrero de 2023. La víctima había reunido alrededor de 2 millones de pesos luego de vender un terreno con el objetivo de comprar un taxi.
De acuerdo con la investigación, Godoy se aprovechó de la relación de amistad que mantenía con Quintilli y le ofreció contactarlo con una persona que supuestamente vendía un vehículo. El taxista pasó a buscarlo en inmediaciones del complejo de cines Village.
Esa noche, cerca de las 21.30, Quintilli se comunicó con su pareja y le avisó que la operación había salido bien y que estaba regresando a su casa. Sin embargo, nunca llegó.
A la mañana siguiente, su cuerpo fue encontrado en inmediaciones de Magallanes y Riobamba, en el barrio Parque Oeste. Presentaba signos de una muerte violenta, con una herida de degüello y múltiples puñaladas. Además, habían desaparecido su dinero, el teléfono celular y el DNI.
Una prueba clave dentro del taxi
Uno de los elementos que resultó determinante para avanzar sobre Godoy apareció cuando el propietario del taxi llevó el vehículo a reparar.
Durante los trabajos, el tapicero encontró una mancha de sangre debajo del asiento trasero. Los peritajes posteriores determinaron que la sangre pertenecía a Quintilli.
A partir de esa evidencia, los investigadores pudieron vincular el vehículo con el traslado de la víctima y con el lugar donde posteriormente fue encontrado el cuerpo.
La condena
El veredicto fue conocido este lunes en el Centro de Justicia Penal de Rosario. El tribunal integrado por los jueces Facundo Becerra, Nicolás Vico Gimena y Jorge Rodríguez condenó a Godoy a 18 años de prisión por los delitos de homicidio simple y hurto calamitoso.
La pena fue inferior a la solicitada por la Fiscalía, que había pedido prisión perpetua para el acusado.
De esta manera, la Justicia cerró el juicio por un crimen que tuvo como eje una relación de confianza entre víctima y victimario y el robo de los 2 millones de pesos que Quintilli había reunido para comprar un taxi.


