Videla afronta cargos de homicidios y tormentos agravados de los que fueron víctimas presos políticos que en su mayoría habían sido detenidos y puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.
En total son 31 las personas asesinadas, casi todas en simulacros de intentos de fuga, pero también se analizan las torturas sufridas por cinco policías y el hermano de uno de ellos, aunque sus casos no son atribuidos a Videla.
El juicio se realizará en la provincia de Córdoba y duraría unos seis meses. También involucra al ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército Luciano Benjamín Menéndez, quien a su vez afronta un pedido de prisión perpetua por otra causa.
Veintisiete de las víctimas fatales eran “detenidos especiales” de la cárcel de San Martín y la mayoría fue asesinada en traslados en los que se simularon intentos de fuga.
Entre ellos se cuentan dirigentes de la Juventud Peronista y de Montoneros y del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), como Miguel Angel Mozé, Miguel Ceballos o Hugo Vaca Narvaja, este último hermano de Fernando Vaca Narvaja -uno de los jefes de Montoneros- y de Patricia Vaca Narvaja, actual embajadora en México.
Videla fue condenado en 1985 por la Cámara Federal porteña, pero luego, en 1990, fue uno de los militares beneficiados por los indultos dictados por el presidente Carlos Menem (1989-1999).
Años después fue detenido por orden de la Justicia por el robo de bebés de desaparecidos, y tras un período de arresto domiciliario en su casa del barrio porteño de Belgrano fue alojado en una cárcel.
Videla era jefe del Ejército en el último tramo del gobierno de María Estela Martínez de Perón y fue uno de los protagonistas del golpe de Estado que derrocó a la mandataria en marzo de 1976.
En 1985, las juntas militares que usurparon el poder hasta fines de 1983 fueron sometidas a juicio, y Videla recibió una condena a perpetua, igual que otros militares, que años después fueron indultados.

