La reducción de frecuencias de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sigue generando repercusiones políticas y preocupación entre los usuarios del transporte público. En ese contexto, el diputado de Nuevos Aires, Fabián Luayza, presentó un proyecto de preocupación en Diputados para advertir sobre las consecuencias que la medida ya provoca en la movilidad cotidiana de millones de pasajeros.
La iniciativa, ingresada en la Legislatura, pone el foco en la decisión adoptada por las empresas prestatarias del servicio, que en los últimos días resolvieron recortar la circulación de unidades como respuesta al aumento del precio del gasoil y la suba de los costos operativos. En distintos medios se informó que la reducción alcanzó hasta un 30% en algunas líneas del AMBA, generando mayores tiempos de espera y un fuerte malestar entre los usuarios.
EL PROYECTO
En el texto legislativo se advierte que la situación “afecta gravemente la movilidad cotidiana de millones de usuarios, en particular trabajadores y estudiantes”, dos de los sectores más golpeados por la disminución del servicio.
“Los usuarios de los colectivos no tienen la culpa que suba el precio del gasoil todo el tiempo”, sostuvo Luayza al presentar el proyecto, aunque el eje de la iniciativa está puesto en la problemática del transporte y en la necesidad de garantizar la normal prestación del servicio.
La propuesta presentada en la Cámara baja bonaerense solicita que se adopten medidas urgentes para asegurar la continuidad del servicio, contemplando tanto la sostenibilidad económica de las empresas como la accesibilidad al transporte público para los bonaerenses.
Entre los fundamentos, se remarca que la decisión empresarial responde a un escenario de incremento sostenido del combustible, con aumentos cercanos al 20% en el último mes, sumado al retraso en los mecanismos de financiamiento del sistema y la reducción del acceso al combustible subsidiado.
Como consecuencia directa, la menor cantidad de unidades en circulación ya se traduce en demoras, paradas colapsadas y mayor congestión dentro de los colectivos disponibles, en especial en los horarios pico. La problemática impacta con mayor fuerza en quienes dependen exclusivamente del transporte público para trasladarse a sus lugares de trabajo, estudio, centros de salud y otros servicios esenciales.

