La Liga de Intendentes Peronistas volvió a mover sus piezas y desembarcó en Bahía Blanca con una agenda centrada en producción, empleo e infraestructura, pero también con una definición política que excede la recorrida de este miércoles: el espacio busca consolidarse como un actor propio dentro del peronismo bonaerense y ganar peso territorial de cara a 2027.
Federico Achával, Nicolás Mantegazza, Federico Otermín y Gastón Granados fueron recibidos por Federico Susbielles, intendente de Bahía Blanca e integrante de la Liga, para avanzar en una agenda común entre municipios. Durante la jornada recorrieron el Consorcio de Gestión del Puerto, la Bolsa de Cereales y Productos y el Centro de Interpretación de la Cooperativa Obrera.
La elección de Bahía Blanca tampoco es menor para un espacio que busca poner en valor el potencial productivo de las distintas regiones de la Provincia. Los intendentes destacaron las capacidades de la ciudad vinculadas al puerto, la industria y el campo, y plantearon la necesidad de que las nuevas inversiones se traduzcan en empleo, infraestructura y desarrollo local.

Pero la agenda de la Liga no quedó limitada a la producción. Los intendentes respaldaron además el reclamo de Bahía Blanca y de los 93 municipios bonaerenses alcanzados por la discusión de la Ley de Zona Fría. Según plantearon, una reducción del beneficio afectaría a más de 3 millones de familias en la Provincia.
“Los intendentes tenemos la responsabilidad de escuchar, trabajar y representar a nuestras comunidades”, señalaron desde el espacio, al cuestionar una eventual modificación del beneficio y reclamar que la voz de los municipios sea tenida en cuenta cuando las decisiones nacionales impactan directamente en el territorio.
Una Liga que busca hablar con todos
La recorrida por Bahía Blanca se inscribe en una estrategia que la Liga viene desplegando desde hace meses: sumar volumen propio sin encerrarse en una de las disputas que atraviesan al peronismo bonaerense.
El espacio ya mantuvo encuentros con Axel Kicillof y con Máximo Kirchner, avanzó en contactos con senadores y gobernadores y también abrió canales de diálogo con Sergio Massa. La lógica que transmiten sus integrantes es hablar con todos los sectores del peronismo mientras construyen una agenda común desde los municipios.
Esa autonomía es parte de la identidad que la Liga intenta consolidar. No busca presentarse como una cuarta fuerza por fuera del peronismo, sino como un actor con peso propio dentro de una discusión en la que hasta ahora las principales referencias estuvieron concentradas entre el kicillofismo, el kirchnerismo y el massismo. En ese esquema, las recorridas territoriales cumplen una doble función: mostrar gestión y, al mismo tiempo, construir una red política que exceda el municipio de cada intendente.
El reclamo por un gobernador con territorio
La discusión de fondo aparece cuando la Liga habla del futuro de la Provincia. Aunque sus integrantes evitan por ahora formalizar una candidatura para 2027, dentro del espacio existe una definición política cada vez más clara: el próximo candidato a gobernador debería surgir del mundo de los intendentes, con experiencia de gestión y conocimiento directo del territorio bonaerense.
La idea fue expresada incluso con una fórmula concreta: que la Provincia tenga un gobernador que haya sido intendente y que provenga del interior bonaerense. No se trata todavía de una postulación definida ni de un nombre elegido. La estrategia de la Liga pasa por acumular volumen antes de resolver candidaturas y evitar que una definición demasiado temprana termine fragmentando el espacio.
Por eso, la recorrida por Bahía Blanca forma parte de una construcción más amplia. La Liga busca instalar a los municipios como protagonistas de la discusión provincial, sumar interlocución con todos los sectores del peronismo y llegar a 2027 con una estructura capaz de disputar el rumbo político de la Provincia.
Con doce intendentes que integran formalmente el espacio, entre ellos Achával, Susbielles, Otermín, Menéndez, Mariel Fernández, Fassi, Granados y Mantegazza, la Liga intenta convertir una suma de jefes comunales en una identidad política colectiva. Bahía Blanca fue, en ese sentido, una nueva escala de una construcción que todavía no tiene candidato, pero sí una pretensión definida: que el territorio y la experiencia municipal tengan un lugar central en la próxima discusión por la Gobernación bonaerense.


