La presidencia de la Cámara de Diputados, a cargo de Alejandro Dichiara, convocó formalmente a la sexta sesión ordinaria del año para el próximo martes 20 a las 15 horas. Pero en los pasillos de calle 53 nadie habla de lo que se va a votar, sino del gran ausente de la jornada: la “mega ley” contra las apuestas online brillará por su ausencia. En la política, lo que se omite en una orden del día suele hacer más ruido que los temas incluidos. Esta sesión no será la excepción.
Todas las voces coincidieron en afirmar que no dio el tiempo, más teniendo en cuenta de que apenas 24 horas antes de la sesión concurrirá Gonzalo Atanasof, presidente de Lotería y Casinos, a brindar un informe sobre su trabajo contra las apuestas ilegales, el control de las aplicaciones legales y el combate contra la ludopatía. El reloj parlamentario, con la presión de limpiar el tablero antes de la madre de todas las batallas (el Presupuesto 2027), sirvió de excusa perfecta para enmascarar una realidad de rosca pura y dura. El proyecto camporista no logró un despacho favorable en comisiones y el poroteo en el recinto marca que el peronismo está muy lejos de los dos tercios necesarios para forzar un tratamiento sobre tablas.
Nadie quiere pagar el costo político de trabar una ley que busca frenar el endeudamiento adolescente, pero la letra chica del control a las plataformas y la creación de una súper fiscalía empantanaron los consensos en la reunión de comisión.
Para ensayar una demostración de movimiento institucional, la comisión de Prevención de la Ludopatía armó una reunión para el lunes. Allí estará Gonzalo Atanasof. La foto buscará mostrar gestión, pero en términos prácticos será un encuentro estrictamente informativo: no habrá firmas, no habrá dictamen y el tema quedará pateado, con suerte, para fin de mes.
LA “MOTOSIERRA” JUDICIAL PARA LLENAR EL VACÍO
Sin el plato principal en la mesa, el peronismo debió activar un “Plan B” de urgencia para no abrir un recinto vacío de contenido político. La jugada se gestará en la comisión de Legislación General que conduce el massista Rubén Eslaiman, encargada de darle volumen al temario del martes con una agenda de marcado corte judicial.
El líder del bloque oficialista, Facundo Tignanelli, buscará avanzar con una batería de reformas que, aseguran, cuenta con el guiño silencioso de la Suprema Corte. El plato fuerte es un verdadero recorte estructural: pasar la motosierra por el Tribunal de Casación Penal (Ley N° 11.982) para reducirlo de 12 a 6 salas. La movida implica barrer con las dependencias descentralizadas de San Martín, Mercedes y Mar del Plata, bajo el argumento de que la digitalización judicial volvió obsoletas las distancias físicas.
A la par, el camporismo buscará colar un sistema de presidencias rotativas y anuales en todas las Cámaras de Apelación (Civil, Comercial y Garantías), una maniobra calculada para licuar la concentración de poder de los viejos magistrados.


