La Cámara baja, presidida por Alejandro Dichiara, volverá a sesionar este martes con una agenda que promete debate intenso, no solo con la oposición, sino hacia el interior del propio oficialismo. El plato fuerte de la jornada será el tratamiento de un paquete de proyectos orientados a proteger a las familias de la provincia de Buenos Aires del sobreendeudamiento, una problemática que se agravó al ritmo del contexto económico nacional.
En total, llegarán al recinto cuatro expedientes que lograron avanzar tras un plenario de comisiones. La iniciativa busca establecer herramientas institucionales para frenar los abusos de financieras, prestamistas y plataformas digitales, otorgando nuevas facultades a la Defensoría del Pueblo para intervenir en reestructuraciones de deuda.
EL ESTALLIDO DE LA INTERNA: MDF VS LA CÁMPORA
Sin embargo, el trabajo en comisiones no fue un mero trámite administrativo y dejó a la vista de todos las fuertes diferencias que atraviesan al peronismo bonaerense. Durante el plenario, los legisladores alineados con el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) -el sector referenciado en el gobernador Axel Kicillof– sorprendieron a propios y extraños al abstenerse de votar un proyecto impulsado por Facundo Tignanelli, presidente del bloque de Unión por la Patria y hombre fuerte de La Cámpora.

El texto de Tignanelli, que finalmente logró dictamen por mayoría, es justamente el que habilita la intervención obligatoria de la Defensoría del Pueblo en los casos de sobreendeudamiento familiar. La abstención del MDF generó un fuerte ruido institucional, al punto que se debió convocar a una reunión de emergencia este lunes para intentar sellar un consenso y evitar un “papelón” durante la sesión en el recinto.
Por su parte, el bloque de La Libertad Avanza ya anticipó su rechazo total a todas las iniciativas del paquete, mientras que el PRO y la UCR se abstuvieron en comisión y llevarán su postura final a la sesión.
REFORMAS, TASAS Y LOS FRENTES CON NACIÓN
Más allá del debate por el endeudamiento, el temario de Diputados se completa con otras iniciativas de peso. Una de ellas es la reforma al Tribunal Fiscal de Apelación, organismo administrativo y jurisdiccional de la provincia de Buenos Aires encargado de resolver, de forma especializada, los conflictos impositivos y las controversias entre los contribuyentes y la agencia de recaudación (ARBA), actuando como filtro antes de que un conflicto llegue a los tribunales ordinarios.
La reforma que se tratará en Diputados busca modernizar su funcionamiento y dotarlo de financiamiento propio, creando para ello la denominada “Tasa de Actuación ante el Tribunal Fiscal de Apelación”. Según los últimos cambios introducidos en el trabajo de comisiones a contrarreloj, los legisladores decidieron dar marcha atrás con la ampliación de cargos que preveía el proyecto original (que estipulaba sumar 18 nuevos puestos de relatores). A cambio de resignar esa expansión en la estructura, se acordó engrosar la alícuota de la nueva tasa, que pasaría del 0,60% propuesto inicialmente al 0,75% sobre la base de los saldos en disputa, cuyos fondos se destinarán íntegramente a financiar procesos de modernización tecnológica, adquisición de equipamiento y capacitación del organismo.
Además, el oficialismo intentará colar en la agenda los proyectos que ya cuentan con media sanción del Senado y que representan discusiones directas con las políticas del Gobierno de Javier Milei: el pedido para que la Provincia participe del proceso de privatización de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (que opera las centrales nucleares en territorio bonaerense) y la recuperación de la administración de la Unidad Turística Chapadmalal para garantizar el turismo social.
UN ESCENARIO LEGISLATIVO MARCADO POR LA FRAGMENTACIÓN
La jornada de este martes en Diputados será un termómetro de la política bonaerense. El oficialismo necesita mostrar gestión y respuestas frente a problemáticas urgentes como el endeudamiento de las familias, pero los chispazos entre el MDF y La Cámpora complican la hoja de ruta. Queda claro que la unidad del bloque mayoritario está atada con alambre y que cada votación requiere de una negociación milimétrica. A esto se suma una oposición que, si bien fragmentada, encuentra en el rechazo (como en el caso de los libertarios) o en la abstención táctica, la manera de condicionar los debates..


