En el corazón de la provincia de Buenos Aires, los festejos juveniles de la clásica Semana del Estudiante atravesaron una transformación profunda. Las viejas dinámicas de descontrol y eventos autogestionados sin marco institucional quedaron atrás. El municipio de Saladillo logró consolidar una propuesta que combina competencia deportiva, trabajo comunitario, cuidado del espacio público y un canal de diálogo permanente entre las juventudes y el Estado municipal.
En una nota exclusiva para INFOCIELO, Bernabé Ruviera, director de Juventudes del Municipio de Saladillo y el equipo de gestión, analizaron el origen de estas políticas, el impacto de la “Copa Egresados” y la necesidad de erradicar el adultocentrismo a la hora de abordar las problemáticas de los jóvenes.

Un esfuerzo mancomunado con las familias
Históricamente, las celebraciones locales estaban marcadas por la falta de infraestructura y la dispersión. “Antes la Semana del Estudiante tenía un amplio recorrido; iban a cazón, se tiraban al barro y demás. Eso fue mutando año a año por cuestiones de seguridad. Ahora se hace acá, en el parque de las Aguas Corrientes, que es el Parque Dr. Francisco Emparanza”, explicó Ruviera respecto al cambio de sede que permitió centralizar la logística y el cuidado.
El gran desafío histórico residía en las dinámicas nocturnas y el consumo de alcohol sin supervisión. “Antes los pibes hacían los fogones por cuenta propia. Lo que hicimos nosotros fue agarrar los fogones y hacerlos nosotros para que justamente los pibes puedan ir y estén de manera segura, puedan compartir con las familias y demás”, detalló otro miembro de la dirección.
Para desalentar los excesos en los días de semana, las actividades principales se concentran estratégicamente en jornadas clave, “los fogones se hacen dos días, martes y jueves, que justamente son los días que hay Copa Egresados, justamente para eso, para que no haya consumo de alcohol. Ahí ponemos seguridad, sonido, Defensa Civil, ambulancia, coordinamos con la Policía y exigimos siempre un mínimo de padres”, explica Bernabé que cuenta con cercanía al ser el también jóven.
Con 29 años, Bernabé se dispuso a hacer que los chicos de Saladillo sean parte de las decisiones que se toman en los festejos del día del estudiante. Cada curso firma un acuerdo de convivencia previo a los festejos, “las charlas de concientización las hago siempre con los delegados y los egresados. Con el equipo recorremos todas las escuelas para comentarles cómo es la semana y qué comportamiento tienen que tener. Ellos firman un acta de compromiso donde se tienen que mantener ciertos cuidados del espacio público, donde no puede haber violencia física ni virtual, donde tienen que cuidarse entre ellos y donde tiene que haber un consumo moderado de alcohol”.
Para Ruviera, este compromiso es clave, señalando que el incumplimiento implica la suspensión estricta de actividades, como ocurrió el año pasado con la cancelación de un fogón.
Deporte, reciclaje y empatía entre escuelas
Uno de los pilares del programa actual desde el equipo, es la “Copa Egresados”, una competencia deportiva e interactiva de tres días que abarca básquet, vóley, fútbol, sapo, tejo y pádel. La dinámica busca romper la rivalidad escolar tradicional mediante un sistema de alianzas por colores, “compiten dos escuelas juntas y lo que genera eso es que haya empatía con otros colegios, se hagan amigos. La realidad es que es lo que más le gusta a los chicos. Están re contentos con eso”. Ruviera reconoce que en otras ciudades de la región los festejos del día de la primavera han terminado en batallas campales entre colegios.
A la propuesta deportiva se suma la “Reciclatón“, una competencia de recolección de materiales reciclables previa a la semana festiva que otorga puntos para la copa, equipamiento deportivo y viajes para los cursos ganadores. “En números, el año pasado se juntaron cerca de 70 toneladas, y este año 35. Hubo muy buena participación. Vinieron desde el municipio de Junín, de la Fundación Innovamos, y de municipios como Trenque Lauquen y Ameghino para ver cómo hacíamos para contener a los pibes”, destacó el titular de Juventudes.
Para Ruviera la consciencia ambiental que genera en la comunidad es clave, se comprometen los chicos y buscan que la comunidad participe también. Además, fortalece los vínculos, “lo más importante es que los chicos afirman que el reciclatón generó más unión entre ellos”, sostiene Bernabé.
El cierre de la agenda se celebra con el tradicional pícnic de fin de semana, que incluye fiesta de la espuma, espectáculos musicales, carritos de comida y un almuerzo gratuito brindado por el municipio a la totalidad de las promociones.
Romper el adultocentrismo: contención diaria y presencia territorial
Más allá de los eventos puntuales de septiembre, el área mantiene una agenda continua que abarca el programa “Orientá tu Futuro” —enfocado en talleres de orientación vocacional— y espacios de escucha activa durante todo el ciclo lectivo.
Ruviera hace hincapié en la importancia de construir referencias afectivas e institucionales reales con los jóvenes, evitando juzgar sus dinámicas desde la perspectiva adulta. “A todo esto lo organizo con ellos. Convocamos, desde la dirección, a delegados por escuela, hacemos reuniones y ellos dicen qué les gusta. Nos basamos en lo que ellos quieren porque es la semana de ellos. No queremos que haya tanto adultocentrismo en ese sentido. Vos escuchás a los adultos decir ‘no, porque se pelean’, pero loco, es la semana del estudiante“.
Esa cercanía se traduce en un vínculo directo que excede lo estrictamente organizativo. “Tenemos un grupo de WhatsApp, hablamos, nos cuentan sus problemas. Con el compromiso de todo el equipo tratamos de hacer lo que se puede, tratando de generar un vínculo donde los egresados se acerquen a contar sus problemas y poder ayudarlos”, concluyeron desde la dirección.



