La disputa entre el servicio de taxis tradicionales y las aplicaciones de movilidad sumó el testimonio de un conductor que trabaja con plataformas como Uber y DiDi. El chofer planteó que la caída del consumo no responde al avance de las plataformas digitales, sino a problemas propios del transporte tradicional que se mantuvieron a lo largo de los años.
Según esta mirada, los pasajeros dejaron de elegir el servicio de taxi debido a una serie de malas costumbres históricas que deterioraron la relación con los usuarios. Frente a ese escenario, las aplicaciones de transporte aprovecharon un cambio directo en las preferencias de los clientes, quienes buscaron alternativas más previsibles y seguras para trasladarse en las ciudades.
Las deficiencias del servicio tradicional y la comparación con las plataformas
El conductor enumeró deficiencias concretas del taxi tradicional, como vehículos rotos o sucios, choferes en malas condiciones y tarifas altas aun en periodos de crisis. “El problema de los taxistas y la caída del consumo no son las aplicaciones, sino los propios taxistas y las malas costumbres que mantuvieron durante años, por las cuales el usuario dejó de elegirlos”, explicó.

Por otro lado, el chofer criticó la tendencia constante a culpar a la competencia exterior sin una revisión interna de las propias prácticas. Recordó que en su momento los taxistas responsabilizaron a los remises y que ahora el blanco de los reclamos son las plataformas digitales. “En su momento le echaban la culpa a los remises, ahora a las aplicaciones. Nunca ver para adentro”, sostuvo.
En ese contexto, el trabajador expuso una contradicción evidente en el conflicto cotidiano. Afirmó que muchos taxistas con vehículos habilitados también prestan servicios mediante aplicaciones de transporte: “Quien es usuario de aplicaciones sabe muy bien que los mismos taxistas, con los autos taxis, usan las aplicaciones, por lo que este tipo de manifestaciones son raras”.
El chofer también cuestionó las modalidades de protesta elegidas por los taxistas, en especial los cortes de calles en puntos estratégicos de las ciudades. Expresó que estas medidas perjudican a ciudadanos ajenos al reclamo. “Se creen dueños de las calles como para estar haciendo cortes en puntos clave de la ciudad, perjudicando a gente que no tiene nada que ver”, expresó.
Pintadas intimidatorias y el respeto a las paradas en estaciones de trenes
La tensión entre ambos sectores derivó en hechos de mayor gravedad, como la aparición de pintadas con amenazas hacia las aplicaciones en la estación de trenes. “Lo mismo que las largas colas en las paradas se extiende en muchas ocasiones hasta en doble fila y se los puede ver a los choferes como si nada, tomando café, charlando, a pesar de estar generando caos en el tránsito”, sostuvo.

Pese a las diferencias, el chofer reconoció la posición de los taxis en puntos de gran concentración de pasajeros. Explicó que los conductores de aplicaciones respetan las paradas estratégicas en estaciones y terminales, donde considera inadecuado buscar clientes ante filas de diez vehículos en espera. “Como conductor de aplicaciones respeto sus puntos estratégicos. Es casi una burla ir a buscar pasajeros donde hay una fila de 10 taxis esperando, como en la estación o la terminal”, por citar ejemplos.
Así, mientras los taxistas reclaman por el avance de las plataformas y las señalan como una de las causas de la pérdida de trabajo, desde el sector de los conductores de aplicaciones aparece otra lectura: la competencia no habría creado por sí sola el problema del taxi, sino que también habría aprovechado un cambio en las preferencias de los pasajeros.


