Un jardín maternal municipal de Villa Elvira se convirtió en el centro de un indignante robo que, además de dejar pérdidas materiales para la comunidad educativa, genera un profundo misterio entre los investigadores. La particularidad del caso radica en que los delincuentes ingresaron y recorrieron el edificio sin dejar rastros visibles de haber forzado rejas, ventanas ni puertas de acceso, a pesar de que el inmueble se ubica en calle 82 entre 7 y 8, a menos de diez cuadras de la comisaría Octava.
El hecho fue descubierto a primera hora de la mañana del lunes, cerca de las 7:20, cuando una de las auxiliares arribó a la institución para iniciar la jornada laboral. Al aproximarse por la entrada de calle 7, la trabajadora constató que las rejas exteriores se encontraban debidamente cerradas y sin señal alguna de violencia. Sin embargo, al adentrarse en el edificio comenzó a cruzarse con un panorama desolador que daba cuenta del paso intempestivo de desconocidos durante la madrugada.

Destrozos en el interior y desorden generalizado
La primera anomalía visible con la que se topó el personal fue el escáner biométrico utilizado habitualmente por los empleados para registrar su asistencia diaria. El dispositivo tecnológico había sido violentamente arrancado de la pared y yacía dañado en el suelo, mientras que su batería apareció tirada metros más adelante, en el interior de un baño.
Al continuar la inspección por las instalaciones, la auxiliar detectó que en el sector de la cocina un candado había sido roto para mantener la puerta abierta. El mayor nivel de desorden y registro destructivo se concentró en la oficina de la dirección: allí se encontraron carpetas e importante documentación institucional desparramada por todo el piso, además de un mueble que solía permanecer cerrado bajo candado y que fue forzado para revisar su contenido.

Las pertenencias robadas y la sospecha de las llaves
Posteriormente a la inspección inicial y al dar aviso a las autoridades, los responsables del jardín pudieron constatar los faltantes del equipamiento. La nómina de elementos sustraídos se compone de una computadora notebook institucional de uso administrativo y un teléfono celular que se encontraba resguardado en uno de los cajones de la dirección.

La gran incógnita que intentan resolver los peritos policiales pasa por determinar con precisión el modo en que los ladrones ganaron el interior. Según consta formalmente en la denuncia realizada, no existían aberturas dañadas ni rejas palanqueadas, y la totalidad de los accesos principales continuaban cerrados con sus respectivas cerraduras al momento de la llegada de la primera empleada.
El antecedente del llavero extraviado en abril
En ese contexto cobró fuerza un antecedente que pasó a ser clave en el expediente judicial. El pasado 22 de abril, la secretaria del establecimiento maternal había advertido con preocupación la desaparición de un llavero completo que contenía copias directas de los accesos al edificio. Aquella irregularidad fue comunicada a la dirección y convalidada mediante una denuncia virtual radicada formalmente el 19 de mayo.
Debido a que el jardín no dispone de cámaras de seguridad internas ni externas para reconstruir los movimientos nocturnos, la investigación deberá enfocarse en el círculo operativo. Dado que varias personas del plantel docente y auxiliar cuentan con copias para ingresar, las actuaciones buscarán determinar la trazabilidad de los accesos recientes y quién fue la última persona encargada de cerrar el predio, en un episodio que reavivó la preocupación de los vecinos por los hechos de inseguridad en Villa Elvira.


