Cada 19 de octubre se celebra el Día del Carnicero en la Argentina, una fecha que rinde homenaje a esos artesanos del desposte que conocen el gusto exacto de cada vecino. Pero más allá de las cuchillas filosas y la balanza, la historia de la región capital bonaerense (desde las huelgas fundacionales de los frigoríficos de Berisso y La Plata a principios del siglo XX hasta el ingenio digital de la actualidad) está colmada de anécdotas insólitas, momentos bizarros y personajes que transformaron el mostrador en un escenario de culto.

Los orígenes del gremio de la carne se remontan a 1904, cuando los trabajadores de los frigoríficos «La Negra» de Avellaneda y «La Blanca» de La Plata llevaron adelante una huelga histórica en reclamo de una jornada laboral de 8 horas, descanso dominical y mejoras salariales. Fue un primer paso en una lucha que enfrentó desafíos enormes.
En 1915, los obreros de Berisso protagonizaron otra huelga por la jornada de 8 horas. Sin embargo, la feroz represión policial frustró el movimiento, resultando en cárcel para varios compañeros, algunos de ellos por dos años.

Finalmente, en 1932, después de años de sacrificios, se fundó la Federación Obrera de la Industria de la Carne. En ese contexto, la explotación laboral era intensa y los reclamos eran respondidos con represión. A pesar de todo, la solidaridad entre los trabajadores se fortaleció, marcando un camino de conquistas.
Actualidad más amena: Alquiler de costillares
Si hay algo que caracteriza al comerciante platense es su capacidad para gambetear las crisis con humor. Hace unos años la carnicería La Boutique, ubicada en la esquina de diagonal 77 y 11, se convirtió en un fenómeno viral absoluto que trascendió las fronteras de la ciudad. Ante la caída de las ventas, sus empleados decidieron cambiar los aburridos precios de la pizarra por frases desopilantes.
La más recordada fue un cartel que rezaba: “Alquilo costillar para selfie. Una persona $200, hasta seis amigos $600” (hace apenas 3 años).

El ingenio no se detuvo ahí: durante la Semana Santa de 2023, colocaron otra frase que despertó las carcajadas de los transeúntes: “Coman carne en Semana Santa. Ya no es pecado, es un milagro”.
La campaña tuvo tanto impacto que los vecinos hacían fila no solo para comprar bife de aguja, sino para fotografiarse con los carteles, demostrando que en La Plata la ironía es un recurso de primera necesidad.
Un hito similar ocurrió en Tolosa, en la esquina de 530 y 118, donde otra pareja de carniceros se volvió experta en robarle sonrisas a los automovilistas con pizarras que mutaban según la coyuntura.

El doble de Bad Bunny
El archivo freak de la ciudad sumó una página gloriosa cuando las redes sociales descubrieron a un carnicero de La Plata con un parecido físico idéntico a la estrella internacional de la música urbana, Bad Bunny.
El joven comerciante, que ya vestía con ropa holgada y gorras similares a las del artista, comenzó a recibir pedidos insólitos en su local de barrio.

Los clientes ya no le pedían un kilo de milanesas de nalga, sino que le solicitaban que tirara unos pasos, cantara fragmentos de trap mientras afilaba la chaira o posara para videos de TikTok sosteniendo una tira de asado.
El fenómeno local escaló tanto que el “Bad Bunny del asado” pasó a ser una atracción espontánea, uniendo la música urbana con el corte estrella de la parrilla argentina.

El mostrador en 2026
La realidad del rubro en este octubre de 2026 muestra una encrucijada compleja entre precios exorbitantes de nivel exportación y baja del poder adquisitivo.
Tras las fuertes aceleraciones de precios sufridas a inicios de año, donde el kilo de carne en los comercios de barrio llegó a superar la barrera de los $20.000 en el primer trimestre, los valores mostraron una meseta y señales de estabilización en los últimos meses en el AMBA.
Sin embargo, los carniceros platenses aseguran que las ventas no repuntan al ritmo esperado por la pérdida del capacidad económica de consumo por parte de los clientes.
Esto empuja a muchos comercios tradicionales a cerrar sus persianas debido al peso de los alquileres y las tarifas de servicios. Para hacer frente a este escenario, los consumidores de La Plata se vuelvan masivamente hacia el pollo o el cerdo y también buscando en los mercados institucionales y ferias comunitarias, como el sector cárnico del Mercado Bonaerense de La Plata, en 520 y 115, que intenta aliviar el bolsillo con precios de referencia potenciados por los descuentos de plataformas digitales como Cuenta DNI.
Entre el humor, las selfies y el ingenio cotidiano, los carniceros platenses siguen demostrando que, aun en los tiempos más difíciles, el mostrador es un reflejo inalterable de nuestra identidad cultural.
Y después esta Jorge, que tiene la mejor carne de La Plata… pero “te arranca el moño”.


