Vecinos agrupados en la asamblea “Habitantes del Arroyo El Pescado” renovaron con firmeza sus gestiones ante la Legislatura bonaerense para exigir la pronta creación de una reserva natural que proteja el sur del partido de La Plata. La iniciativa busca que el Parlamento provincial avance de manera concreta en el tratamiento de una norma marco que garantice la conservación integral de toda la cuenca hídrica. Este histórico reclamo comunitario cuenta con el respaldo tangible de miles de firmas ciudadanas recolectadas pacientemente a lo largo de los últimos tres años de trabajo territorial.
El proyecto de ley formalmente presentado se denomina “Reserva Natural El Pescado – Parque Provincial Región Capital Sur”. Esta propuesta contempla la preservación estricta no solo del curso principal del arroyo, sino también de sus principales afluentes y de los extensos humedales que conforman su planicie de inundación natural. Geográficamente, la delimitación proyectada abarca amplias zonas de las localidades platenses de Arana, Parque Sicardi, Villa Garibaldi e Ignacio Correas, áreas que en los últimos tiempos han experimentado transformaciones profundas debido a la constante presión del crecimiento urbano e inmobiliario.

Fundamentos técnicos y apoyo legislativo
Con el firme objetivo de robustecer técnicamente la iniciativa parlamentaria, la asamblea vecinal viene articulando de forma continua con equipos de investigadores, biólogos y especialistas universitarios. Juntos trabajan en la elaboración de minuciosos informes científicos que fundamentan de manera incontrastable la relevancia ambiental de la zona. Estos documentos buscan demostrar la plena adecuación de la cuenca a los criterios normativos exigidos por la Ley provincial 10.907, el marco regulatorio bonaerense encargado de regir y declarar las reservas e ingenios naturales protegidos dentro del territorio provincial.
A pesar de que el expediente ha cosechado reiteradas manifestaciones públicas de apoyo por parte de legisladores pertenecientes a diversos bloques y espacios políticos, la propuesta aún no ha logrado avances concretos en el debate de las comisiones parlamentarias encargadas de su dictamen. La falta de tratamiento formal mantiene en vilo a los vecinos promotores de la norma, quienes advierten sobre el riesgo de que el proyecto pierda impulso técnico o se postergue indefinidamente en la agenda legislativa mientras las presiones territoriales continúan acentuándose.

El último cauce limpio y la amenaza urbana
Es importante destacar que el arroyo El Pescado constituye una auténtica excepción ambiental dentro de la Región Capital: es uno de los poquísimos cursos hídricos del distrito que conserva casi intactas sus condiciones biomecánicas naturales y no registra niveles de contaminación industrial o urbana significativos. Debido a esta condición eco-sistémica privilegiada, el arroyo ya cuenta con estatus de protección provincial, pero la falta de una categoría de reserva estricta dificulta la implementación efectivas de controles sobre el terreno.
Sin embargo, los residentes de la zona advierten con creciente alarma sobre el vertiginoso avance de los emprendimientos inmobiliarios, los loteos no autorizados y las edificaciones completamente ilegales que proliferan en las planicies de inundación. Estas intervenciones antrópicas modifican el suelo de manera irreversible, destruyendo la cobertura vegetal autóctona y alterando el frágil equilibrio hídrico que ha caracterizado históricamente a esta zona de la periferia platense.
Un escudo frente al cambio climático
Frente a esta coyuntura crítica, los impulsores de la asamblea insisten en la imperiosa necesidad de sancionar la ley de protección. Sostienen que la declaración de reserva provincial resultará crucial para salvaguardar la rica biodiversidad de flora y fauna nativa, asegurar el adecuado escurrimiento de las precipitaciones intensas y facilitar la natural recarga de los acuíferos subterráneos de la región.
En un contexto marcado por el acelerado crecimiento de la mancha urbana y los desafíos globales del cambio climático, la conservación de estos humedales se consolida como un escudo indispensable para prevenir futuras inundaciones y garantizar un desarrollo territorial sostenible para la Región Capital.


