Una marcada contradicción institucional y social conmueve a la comunidad de un centro cultural de La Plata. Menos de cinco meses después de haber sido distinguido oficialmente por el Concejo Deliberante por su aporte a la cultura local, el espacio independiente Casa Pulsar, fundado por el referente Federico Martelli, ubicado en la calle 58 entre 5 y 6, enfrenta la posibilidad de ser clausurado definitivamente por la propia Municipalidad tras reiteradas denuncias vecinales por ruidos molestos.
El contraste resulta evidente. El pasado 14 de mayo, el lugar fue declarado de Interés Cultural a partir de una iniciativa del concejal oficialista Juan Manuel Granillo Fernández.

En aquel acto encabezado por el presidente del cuerpo legislativo, Marcelo Galland, las autoridades destacaron sus más de once años de labor comunitaria y el paso de más de 4000 artistas por sus instalaciones. Sin embargo, hoy es la misma gestión municipal la que se encuentra ante el dilema de aplicar una sanción que derivaría en su cierre definitivo.

Del aplauso oficial a la amenaza de clausura
Ante el riesgo inminente de la medida, el equipo de Casa Pulsar difundió un comunicado titulado “Casa Pulsar en peligro“, donde manifestó su “profunda preocupación ante las reiteradas denuncias por supuestos ruidos molestos impulsadas por un grupo reducido de vecinos“.

Los responsables advirtieron sobre el severo impacto del posible fallo: “En plena crisis económica, una clausura implicaría nuestro cierre definitivo“. Asimismo, afirmaron que “la cultura no es un lujo: es una necesidad”.
Desde el centro cultural sostienen que cuentan con toda la documentación en regla, incluyendo habilitaciones, servicio de ambulancia y póliza de responsabilidad civil. Recalcaron que los shows terminan antes de la medianoche, que el lugar cierra sus puertas a la 1:30 de la mañana y que adaptaron la programación hacia formatos acústicos. “Invertimos en obras en el techo y en inhibidores para batería a fin de disminuir el ruido“, explicaron en su descargo público, ratificando su voluntad de diálogo y convivencia.

Tensión en el barrio: entre el descanso y la música
A pesar del descargo, la postura de un sector de la vecindad lindera es inflexible. Las quejas se centran en las presentaciones musicales realizadas en el patio al aire libre y en la propagación del sonido hacia las viviendas de la manzana.
Las reacciones vecinales reflejan este malestar. “Los vecinos sólo queremos poder dormir !! pedimos que insonoricen el espacio .no estamos en contra de la cultura .pero de noche que respeten al prójimo“, señaló la vecina Agatina Simonetti.
En sintonía, Leonardo Petruccelli sostuvo: “Una vergüenza es esa ‘casa pulsar’, una molestia constante y hostigante a un barrio de vecinos… No se puede estudiar y estar en paz en nuestros hogares con el RUIDO que hacen“.
Por su parte, Nacho Seara remarcó que la discusión excede lo artístico: “Los vecinos no tenemos nada contra la cultura! El problema son los eventos en un patio sin medidas para contener el sonido y la música a todo lo que da. Hay familias con bebés, gente mayor y personas con discapacidad que no pueden descansar“.
El debate público y la búsqueda de un equilibrio
La controversia escaló en las redes sociales, dividida entre el público habitual y los frentistas de la zona. Entre las muestras de respaldo, la banda Doble Par afirmó: “Como muchos, empezamos en Casa Pulsar, un lugar que es semillero de los más grandes proyectos de la ciudad. Casa Pulsar no se toca“.
En igual sentido, Carmen Montes agregó: “Gracias Pulsar por el hermoso espacio, por la fuente de trabajo y por lo que significa para la ciudad”.

La encrucijada expone una problemática compleja en la gestión del espacio urbano platense: la articulación entre la cultura autogestiva y el derecho al descanso.
Mientras Casa Pulsar proclama que “la cultura es parte de nuestra identidad”, la Municipalidad de La Plata debe resolver la paradoja de clausurar un espacio que distinguió hace solo cinco meses.



